El tenista suizo Stanislas Wawrinka, de 28 años, alcanzó ayer en Australia la primera final de Grand Slam de su carrera, al superar en semifinales al checo Tomas Berdych por 6-3, 6-7 (1-7), 7-6 (7-3) y 7-6 (7-4), tras una intensa batalla en el estadio Melbourne Park.
Wawrinka, ubicado en el octavo puesto del ranking mundial de la ATP, empleó tres horas y 35 minutos para doblegar a Bercych (7) e irá en busca del título el domingo ante el ganador de la semifinal que animaban esta madrugada (5.30 de nuestro país, por ESPN) su compatriota Roger Federer (6) y el español Rafael Nadal, número uno del mundo.
Wawrinka llegó a la primera final grande a los 28 años y en su 36ta. participación en un Grand Slam, y se convirtió en el segundo tenista de su país en arribar a una definición de esta clase de torneos, después de Federer.
Wawrinka, finalista el año pasado en el ATP de Buenos Aires (no vendrá en febrero a una nueva edición del certamen porteño), mostró mayor resistencia física y no acusó el desgaste de las cuatro horas que tardó en vencer en cuartos de final al serbio Novak Djokovic, y así pudo superar por cuarta vez consecutiva al checo.
“No sé qué decir, es increíble. Siempre entrené para lograr algo como esto y ahora que sucedió me siento realmente feliz. Fui agresivo y saqué muy bien, eso fue clave para superar a un gran rival como Berdych”, declaró Wawrinka.
El compatriota de Federer, un tenista de golpes muy potentes, mejoró su mentalidad y agresividad, dos de los avances que se notan desde que sumó al ex jugador sueco Magnus Norman como entrenador.
El helvético se refirió a una posible final ante su compatriota Federer. “Roger es el mejor jugador, sería muy bonito. Para él es normal estar en una final como esta, no para mí”, concluyó Wawrinka, quien el año pasado perdió la final del ATP en Buenos Aires ante David Ferrer.

