A los 35 años, José Sand vive un momento soñado porque en su regreso a Lanús para la presente temporada, se transformó en el goleador con 14 gritos y en el líder de un equipo efectivo, arrollador, solidario y ganador que plasma en cada partido que es el mejor equipo del fútbol argentino. El domingo, y a falta de dos fechas, se adjudicó la zona 2 al sacarle 9 puntos al segundo (Estudiantes), que lo clasificó para disputar la final del Torneo de Transición de Primera División y además se adjudicó una plaza para la edición 2017 de la Copa Libertadores de América.
El correntino es el emblema y principal eje para que Lanús esté muy cerca de obtener su segunda estrella, porque con 14 goles (6 de jugada,
3 de cabeza y 5 de penal), es el goleador del certamen, revalidó aquella frase que ‘viejos son los trapos’, y ahora busca repetir el título que logró con la camiseta granate en el Torneo Apertura 2007.
Sand se formó en el Deportivo GB de Goya, una localidad vecina a su natal Bella Vista, y luego brilló en las categorías formativas de River Plate, donde con 138 goles marcó un hito. Pero en la Primera no tuvo lugar ya que los entrenadores no lo tuvieron en cuenta, entonces decidió buscar su chance con otros colores. Con el espaldarazo que había recibido en su juventud, ‘Pepe’ debió construir su carrera a fuerza de préstamos y goles en diversos clubes y en todos por los que pasó, que en total son 15, se cargó gritos de gol en sus estadísticas.
Marginado de River, fueron Colón, Independiente Rivadavia, Vitória de Brasil y Defensores de Belgrano quienes confiaron previamente en él, para que tras 5 años Sand pudiera debutar en River.
Dos temporadas, 11 goles, pero nunca se adueño de la titularidad a pesar de conseguir su primer título en el Clausura 2004. Por eso su periplo continuó. Paso por Banfield y un regreso a Colón. Aunque del conjunto santafesino dio lo que hoy considera su gran paso al incorporarse al Lanús dirigido por Ramón Cabrero. Fueron dos temporadas con 59 goles en 83 partidos. Tiempo en que obtuvo el Torneo Apertura 2007 y que lo convirtió en uno de los emblemas del club.
Sand estaba en la cima de su carrera y cuando las ofertas lo podían ubicar en los mejores equipos del planeta, optó por Emiratos Arabes por en una transferencia millonaria. ‘Tenía 29 años, exploté en ese momento y Dios quiso eso. No me arrepiento de nada porque pude darle una tranquilidad económica a mi familia y eso era importante para mí. Obviamente, me alejó de la Selección, pero tampoco era algo que me preocupaba. Elegí bien’, relató hace un par de meses atrás cuando ya se encaminaba a ser el alma y artillero de Lanús.
Continuó su andar por en La Coruña de España y el Tijuana mexicano, pero sin el olfato de gol que lo caracteriza. Regresó al país de la mano de Racing, siguió en Tigre, Argentinos Juniors, Boca Unidos y el año pasado en Aldosivi.
El final de su carrera se acercaba. La hora de colgar los botines se aproximaba para el correntino, quien consciente de ello decidió regresar a Lanús, ‘su casa’, tal como la define, casi diez años después. No obstante, lejos de quemar sus últimos cartuchos, resurgió y hoy con 14 goles (de los 26 del equipo) se rejuveneció, mostró vigencia, experiencia y capacidad para seguir gritando goles y marcarle el camino del heroísmo a su Lanús para hacer historia, y postergar el retiro porque volvió recargado y muy efectivo.

