A las cinco de la tarde empezaron a llegar. Media hora después ya estaban todos. Muchos salieron de sus colegios del turno tarde y esperaron el momento de empezar. La escuelita de fútbol que funciona en la Unión Vecinal Villa Elisa, en el corazón de Pocito, toma vida a esa hora. Con el entusiasmo de todos. Con felicidad completa. Madres, padres y niños. Todos cumpliendo su rol. Su trabajo. Es como que todos toman vida durante esa hora. Algo así como la película ‘Una noche en el museo’, en la que los animalitos prehistóricos viven de golpe.

Los chicos, cuyas edades oscilan entre 5 y 13 años, van orgullosamente vestidos con la camiseta del equipo que son hinchas. Después, ya en clase, son diferenciados con los chalecos que los ‘profes’ les dan. Y, luego de algunos movimientos con mezcla de recreación y táctica, larga lo que ellos quieren. Lo que ellos ansían. Los partidos en cada categoría. Quienes ‘mandan’ en los partidos -los propios profes- hacen los parates de rigor para enseñarles a los chiquilines. Inclusive después de los partidos hasta queda tiempo para divertirse compitiendo con penales.

Mientras tanto, un grupo de madres toma mate al costado de las canchas. Otras están bailando zumba en un salón dirigidas por una profesora. Y los los papás, a su vez, miran atentos el movimiento de sus pequeños.

La Unión Vecinal Villa Elisa está sobre Calle 11. A unos 400 metros de la rotonda que la une con la avenida Joaquín Uñac. Al costado izquierdo. Lindante con un baldío. ‘Esto era casi como eso – dice señalando el baldío Juan Carlos Alaniz, desde hace tres años el presidente de la Unión Vecinal- casi como un descampado. Apenas asumimos empezamos a trabajar con todo. Conseguimos dinero para poner el alambrado perimetral y de inmediato sembramos las canchitas. Después, poco a poco, mejoramos las instalaciones’.

La escuelita de fútbol funciona desde hace dos años en los fondos de la Unión Vecinal. Se llama ‘Coco Uñac’, porque, como dijo Alaniz, ‘es en homenaje a un gran hombre que se preocupó por el deporte en Pocito. Trajo todas las actividades no tradicionales, como el vóley, el hándbol y el básquetbol y le dio auge al fútbol infantil. Juan Carlos se mostraba orgulloso y entusiasta. Una razón fundamental: tiene a su hijito Román como uno más de los niños que entrenan.

Al predio le pusieron como nombre ‘Santino Nazrala’, en memoria a un chico que ya no está entre nosotros. Es de 1/4 de hectárea dentro de la Unión Vecinal, que supo estar intervenida por deudas que mantenía.

Hoy por hoy es pura actividad durante una hora y media los días martes, jueves y sábados. Los profes son Pablo Balmaceda, Horario Moreno y Agustín Zalazar. Semanalmente asisten entre 110 a 115 chicos.

Paralelamente se está formando el grupo femenino para la misma actividad. Ya trabajan 30 niñas, cifra que seguramente se irá incrementando con el tiempo.

La escuelita de fútbol de la Unión Vecinal Villa Elisa tiene ese glamour propio de algo vital para la vida misma. Especialmente porque se afirma en los niños. Por algo florece…