Buenos Aires, 1 de octubre.-Los velezanos perdían por 2 a 0 al cabo del primer tiempo merced a los goles de Jorge Ampuerto y el argentino Fernando Canales, pero en la segunda mitad Caruso le dio el empate y la clasificación a los de Liniers con sendos derechazos, al principio y al final de este período.
De esta manera Vélez sacó provecho de la también apretada victoria del jueves anterior en Liniers por 3 a 2 para clasificarse a los cuartos de final, instancia en la que tendrá que enfrentar a Liga Deportiva Universitaria, de Quito, que eliminó a otro equipo argentino: Lanús.
Vélez será local en el partido de ida que se jugará dentro de 15 días y cerrará la serie dentro de 21 en el estadio Casa Blanca, situado en los 2.850 metros de altitud de la capital ecuatoriana.
Sin embargo anoche, otra vez la historia no empezó bien para el conjunto argentino, ya que los chilenos fueron superiores en el primer tiempo y plasmaron esa primacía en la red, justificando plenamente la diferencia de dos goles con la que se fueron al descanso.
Tal como aconteciera una semana atrás en el estadio José Amalfitani, los dirigidos por Luis Hernán Carvallo se apropiaron del balón en la mitad de la cancha con el manejo de Jorge Ampuero, la prodigalidad de Gustavo Villagra yla conducción del argentino David Ramírez.
El toque prolijo y la triangulación de estos mediocampistas podían más que el doble cinco que propuso Ricardo Gareca con Franco Razzotti y Leandro Somoza juntos en la mitad de la cancha.
Además Maximiliano Moralez, encargado de conducir al conjunto velezano, disminuido física y futbolísticamente (debió salir ante de finalizar el primer tiempo, reemplazado por Leandro Caruso), nunca encontró la pelota aunque fue a buscarla a su propio campo y se tiró contra la raya por ambos lados para conseguirla.
Por eso el partido se jugó permanentemente en derredor del área visitante, donde los dueños de casa no solamente mostraron que saben hacer circular el balón, sino que además tuvieron profundidad.
Así, de tanto ir, a los 20 minutos Jorge Ampuero entró por el medio del área y definió con un derechazo bajo para poner la primera ventaja en favor de los anfitriones.
Pero no se quedó con eso Unión Española, sino que siguió yendo por más ante la impotencia de un Vélez que volvió a mostrarse irresoluto como en Liniers, aunque en esta oportunidad ya no cabía la excusa de la sorpresa.
Y a los 40 minutos otra vez apareció el fútbol fluido del local en los pies de un argentino, David Ramírez, y la cabeza de otro, el rionegrino oriundo de General Roca, Gustavo Canales, que venció a Germán Montoya por cuarta vez en la serie.
Por eso Vélez se fue al entretiempo con el peor panorama: 0-2 en el marcador y con Maximiliano Moralez reemplazado a dos minutos del final por Caruso.
Claro que este último dato iba a terminar resultando clave en los 45 minutos finales para la suerte de Vélez.
Es que apenas se había movido la aguja del reloj en el comienzo de la etapa final cuando el ex Godoy Cruz, de Mendoza, colocó el descuento con un potente derechazo dentro del área chilena.
Este tanto impactó psicológicamente a los huéspedes, que fueron fustigados por la prensa local en los últimos días justamente porque les atribuyen algún déficit de ese tipo en la definición de los partidos.
Es que así perdieron 3-2 sobre el descuento el partido de ida con Vélez después de estar ganando 2 a 1 y así cayeron este domingo por 2-0 en el torneo local chileno.
Por eso Unión Española se fue metiendo cada vez más atrás y terminaron jugando los últimos 20 minutos del partido prácticamente metidos contra su área, aguantando la magra diferencia que los clasificaba para cuartos de final.
Para esto contribuyeron también los cambios ofensivos realizados por Gareca, quien hizo ingresar a Gastón Díaz, con características de ataque más definida que su reemplazante Razzotti, en tanto Rolando Zárate, un delantero de punta, relevó al lateral derecho chileno Waldo Ponce.
Así Vélez iba e iba, merodeando el área de un Cristián Limenza que atajaba casi todo, incluyendo un derechazo combado al palo izquierdo lanzado por Caruso que parecía meterse en el ángulo.
Y tanta búsqueda, con todo el equipo lanzado sobre las "18" rivales, incluyendo al incansable Víctor Zapata y a un Nicolás Otamendi también atrevido con la pelota en los pies, tuvo su premio sobre el final, otra vez como hace siete días.
Claro que esta vez el héroe fue Caruso, quien recibió sólo frente al arco un centro forzado de Otamendi para señalar el segundo tanto, el del empate clasificatorio, el del festejó del puñado de hinchas instalado detrás de ese arco donde Vélez pasó de ronda con angustia y también demostrando su jerarquía.
Esa distinción que lo caracteriza como uno de los dos mejores equipos del fútbol argentino junto a Estudiantes de La Plata.
Aunque para igualar a los "pinchas" todavía le falta el registro internacional, algo que el campeón del pasado Clausura empezó recién a buscar anoche, en su primera salida fuera del país.
Como para demostrar que no es un "equipo de cabotaje".
