Cuando los altoparlantes del impactante Chateau Carreras lo nombraron, no pudo seguir la conversación. Tragó saliva y se llevó las manos a la cara. Simple, transparente y bonachón, Martín Chavez no podía creer su momento. Ayer, el pibe de la sonrisa permanente logró la medalla de bronce en salto en largo, la gran sorpresa que tuvo la delegación sanjuanina en la segunda jornada de los Juegos Binacionales 2009, que se desarrollan en Córdoba. Fue un día positivo para San Juan, ya que además de la de Chávez, se sumaron dos medallas más de bronce, una en la persecución olímpica de ciclismo y otra en los 100 metros libres de Valentín Vargas en natación.
Pero además, San Juan logró la clasificación a semifinales en vóleibol y fútbol, en ambas ramas, y el básquetbol.
El caso de Chávez se anota en los de esfuerzo y superación personal. Entrena en soledad por las mañanas, en El Palomar, y estudia en el turno vespertino de la EPET 4. Su fuerte son los 100 metros, pero en la mañana de ayer le fue mal, quedó último en la final. Fue por la tarde al salto en largo, para cumplir con el programa, y su primer salto (se toma el mejor registro de seis intentos) fue tan malo que Chávez confesó que hasta le dio vergüenza: 5m.45cm. "Los chicos del equipo me alentaron, me tranquilizaron y fui al segundo salto con otra confianza. Y hasta yo me sorprendí, fue increíble, jamás en mi vida pensé que podía saltar 6m.35cm. Me temblaban las manos después", dijo emocionado el juvenil de 17 años.
Ese salto fue el que le dio la medalla de bronce y quedó a sólo dos centímetros del registro del segundo, el chileno. El ganador fue el cordobés Leandro Monje, quien saltó 7m.25cm. y estableció el nuevo record nacional juvenil (lo tenía su comprovinciano Diego Ripan desde 1994 con 7m.21cm). "De esto no me voy a olvidar nunca. Hasta ahora es lo mejor que me pasó en el atletismo", confesó Martín, el Negrito, el de la medalla de bronce sorpresiva.
Por su parte, el nadador Valentín Vargas volvió a sonreir en los Binacionales ya que sumó su tercera presea (el martes había ganado dos de plata), por lo que se convirtió en el de mejor performance de la delegación sanjuanina. Ayer logró el bronce al quedar tercero en la prueba de 100 metros libres con un registro de 53s32/10, detrás del chileno Carlos Varas y del mundialista cordobés Gustavo Tarico, quien se impuso con 51s.81/10.
"No me esperaba una medalla acá porque nunca había hecho esta prueba. Me probé y la verdad que no me puedo quejar. Hasta los 75 metros fui ganando, pero la última vuelta se me hizo muy dura y ahí perdí la ventaja que llevaba", contó el Tiburón.
En tanto, por la mañana y en el velódromo Club Ciclista Velocidad, la cuarteta de persecución integrada por Osvaldo Páez, Gerardo Tivani, Cristian Romero y Víctor Rodríguez se colgó la medalla de bronce, la segunda que aportó el ciclismo ya que el lunes San Juan había ganado una de plata en la velocidad olímpica.
Los chicos quedaron afuera de la final por menos de dos segundos, los que le sacó Maule, que se enfrentó a Córdoba. Y en la definición por el tercer puesto, los cuatro mosqueteros sanjuaninos se enfrentaron a Metropolitana, equipo al que alcanzaron en la vuelta 9 y eso les dio automáticamente la victoria en el duelo.
"Las expectativas eran mejores, en entrenamientos habíamos hecho cuatro segundos menos que los que marcamos en clasificación. Ahí se nos fue la final. Pero hay que mirar el vaso medio lleno, seguimos sumando medallas", expresó Ernesto Fernández, DT de la selección sanjuanina.
Pasó el segundo día, que no quedó vacío, y ahora se viene la parte final de los Juegos, esos que esperan por más alegrías sanjuaninas.

