Más de una década después de su debut en la selección inglesa de fútbol como un adolescente atrevido y talentoso, todavía sigue siendo difícil encontrar un consenso en torno al verdadero valor de Wayne Rooney.
¿Es una figura de nivel mundial en la que los distintos entrenadores de Inglaterra -y también los miles de aficionados que siguen al equipo- han colocado sus esperanzas de conseguir éxitos postergados?
¿Es solamente un buen jugador cuyo nivel como internacional expone la mediocridad de muchos de sus compañeros en la selección? ¿O es el enigma inglés que ha causado tanta frustración en los grandes torneos?
Lo que está claro es que a los 28 años y con 89 partidos y 38 goles en la selección, Rooney le debe a Inglaterra un buen Mundial en Brasil.
El delantero puede haber ganado títulos de la Liga Premier y la Liga de Campeones desde que arribó al Manchester United procedente del Everton en el 2004, pero su carrera como internacional no tiene las mismas distinciones.
Rooney sigue esperando marcar su primer gol en un Mundial.
En Alemania 2006, el atacante acababa de superar una lesión en un pie y se mostró falto de ritmo. Para peor, su temperamento lo traicionó y fue expulsado por arremeter contra Ricardo Carvalho en la eliminación de Inglaterra ante Portugal por penales en los cuartos de final.
‘No lo asesinen‘, dijo a los medios después del partido el entonces entrenador de Inglaterra, Sven-Goran Eriksson, luego de que la expectativa diera paso a la decepción.
En Sudáfrica 2010, la frustración de Inglaterra otra vez tuvo que ver con Rooney, debido a una nueva lesión previa al torneo. Al final de un decepcionante empate 0-0 ante Argelia en la fase de grupos, el delantero dijo a una cámara de televisión cuando abandonaba el campo: ‘Es lindo ver a tus propios hinchas abucheándote‘. Posteriormente se disculpó.
‘Rooney solo juega bien en Manchester‘, declaró el ex entrenador de Inglaterra Fabio Capello.
El recuerdo del único torneo en el que Rooney mostró su mejor faceta -la Eurocopa 2004- se fue diluyendo debido a la sensación de que su potencial no se traduce en hechos.
Esta temporada Rooney ha mostrado un buen rendimiento en un deslucido equipo del United. Generalmente se mostró comprometido y optimista en medio de los traspiés del club.
Se cree que el técnico de Inglaterra, Roy Hodgson, podría pedirle a Rooney que sea capitán si Steven Gerrard se retira después del Mundial de Brasil, lo que implicaría un premio a su madurez y a la actitud de nunca darse por vencido.
El dilema de Hodgson en Brasil será si apuesta todo a su número 10 o si pone mayor énfasis en su plantel.

