La pasión por el fútbol y por Boca lo lleva en la sangre. Ese fervoroso sentimiento lo transmitió a sus tres hijos que heredaron el mismo fanatismo por el Xeneize. Alejandro Flores, músico de Omega, se encuentra realizando el viaje soñado junto a su familia. ¿Cómo llegó a realizarlo? Por una pluma que su pequeña hija transformó en cábala y que los llevó a estar en Río de Janeiro a la espera de la finalísima que tendrá a Boca buscando su séptima Copa Libertadores ante el Fluminense.


Alejandro viaja constantemente a ver a Boca en La Bombonera. El primer partido por Copa Libertadores llegó a la Capital Federal junto a su esposa Mayra y sus hijos Santino, Tiziano y Catalina, precisamente la pequeña de 4 años fue la principal protagonista para que los Flores estén ahora en Brasil. La chiquita en pleno partido, tomó una pluma que cayó del cielo y le dijo a su papá: "Es la pluma de la suerte papá, vamos a ganar", le dijo y finalmente así fue. La pluma se transformó en cábala de cada partido y su papá prometió: "Si llegamos a la final, viajamos todos a ver Boca".

Catalina llevó la pluma a Brasil y toda la familia espera que la cábala siga dando resultados.

"No podía fallarles, si bien lo dije en un momento de euforia por esta pasión que sentimos por Boca, después no pensábamos que las cosas iban a subir tanto", expresó Alejandro vía WhatsApp desde la playa de Copacabana. Es que ya con la clasificación en el bolsillo, Alejandro y Mayra comenzaron a planificar el viaje y para costear el viaje recurrieron a todo. "En este viaje están todos nuestros ahorros, tarjetas de créditos y hasta tuve que pedirle préstamos a mi familia y amigos, todos saben la locura que siento por Boca y quiero que mis hijos vivan esto", expresó el músico de la banda cuartetera.

El fin de semana pasado comenzó la travesía. Debido a que está cerrado el cruce a Chile. Debieron ir en colectivo hasta Buenos Aires y desde allí tomar el primer vuelo hasta Chile, después de hacer escala en Santiago otro vuelo los llevó a San Paulo antes de llegar a Río de Janeiro el martes. 

Tal como se titula una de las canciones más reconocidas de Omega, Alejandro Flores llevó los trapos de su pasión a las playas de Copacabana. 

"Es el viaje de nuestras vidas y ojalá sea con el resultado esperado. Que mis hijos estén viviendo esto es algo que nos va a marcar para siempre", expresó Alejandro quien espera que la pluma que su hija guarda como un tesoro, siga dando sus resultados.