Quilmes y River terminaron jugando el partido, aunque en un par de ocasiones pudo haberse suspendido. En el primer tiempo, el árbitro, Germán Delfino, recibió un botellazo de plástico en el hombro cuando fue a cobrar una falta cerca de la platea local. El juez, igual, decidió seguir con el partido. Mientras que en el complemento, a un policía se le escapó debajo de la platea quilmeña un gas lacrimógeno de mano y eso provocó que se propagara el gas que hizo huir al público del lugar. Luego de 7’ frenado el partido y con la Policía dándole las garantías a Delfino para continuar, el choque se reanudó jugando un total de 22’ adicionados. Tras el cierre hubo invasión de hinchas y varios detenidos.
Una noche marcada por la alta tensión

