Media hora antes que el partido comenzara, el equipo Verdinegro entró a la cancha a realizar la tradicional entrada en calor. Primera explosión. “Esta tarde cueste lo que cuesta, esta tarde tenemos que ganar…”, bajaba el hit desde la popular grande. ya se sabía, iba a salir una tarde mágica. Todos estaban nerviosos. Ansiosos. Pero a la vez esperanzados. Se venía el partido del año. El que podía significar el tercer ascenso a la Primera División. Al fin y al cabo el sueño más grande de todo equipo de provincia.
Sólo quedaban 5’ para las cinco de la tarde y el equipo local entró. “Verde, mi buen amigo, esta campaña volveremos a estar contigo…” Impresionante. Con papelitos, serpentinas, globos, humo y bombas de estruendo. Emocionante. Después, un alto porque un petardo explotó cerca del arquero visitante. Hasta que el partido largó. Apenas seis minutos de juego y el Flaco Ramiro López estampó el primero con un cabezazo. Delirio. Ansias devueltas con felicidad. Abrazos al por mayor. El sueño empezaba a hacerse realidad. Más aún a los 22’. cuando el veloz de Figueroa le dio forma a una escapada y clavó el segundo. Ahí todos abrazando al que estuviera cerca. Cantando, bailando. “El Verde se va de la B, el Verde se va de la B, se va porque tiene huevo y le soba hinchada para no volver…”
Y qué decir cuando se dio el tercero, ya en el complemento. Con el gol de Milano para todos la misión cumplida. Para qué más…

