Los dos corrieron y metieron como nunca. Uno (Alderete) venía de jugar el primer partido. El otro (Videla) enfrentaba por primera vez a Gimnasia, pero ambos conformaron ayer un tándem inigualable en el mediocampo. Se conocen de memoria y rindieron al máximo.

En el vestuario feliz hablaron. Videla dijo: “Estoy feliz, como todos. Disfrutando de este momento que no se vive todos los días. Y de eso somos concientes por eso lo disfrutamos. Esto es el premio al sacrificio que hicimos todo el año. Eso lo guardamos para nosotros y además le damos una gran alegría al pueblo verdinegro que nos bancó durante toda la temporada”.

Después del empate de Gimnasia supieron asimilar el golpe. “Es que contó- se nos cruzaron un montón de cosas por la cabeza pero ya está. Ya pasó. Ahora hay que disfrutarlo. Son partidos que se dan así. Se sufre pero uno tiene que no pasar ese sufrimiento a los otros en la cancha. ¿De quién me acuerdo en este momento? Principalmente se lo dedico a mi viejo, que lo perdí hace dos años. A mi mujer también, que es su cumpleaños, y a mi hija, a toda la familia y a la gente de Cosquín y a la de San Juan que, como dije, nos bancó todo el año. Me gustaría seguir porque este es un plantel de primera”.

Alderete, a su vez, aclaró que “era sabido que todo sería durísimo. Lo habíamos hablado, sobre todo el arranque, que sería muy difícil porque ellos nos iban a querer llevar por delante. Pero sabíamos también que el hueco iba a estar. Lo encontró Fede (por Poggi) y definió Seba (por Penco), que definió bárbaro. Y después supimos controlar el primer tiempo muy bien. Después ellos sin ideas, creo yo, se encontraron con el empate. Pero logramos el objetivo porque siempre tuvimos la misma mentalidad, el mismo orden para sacar el partido hacia adelante”.

Más adelante, sobre la pregunta de cómo vivió el descenso de su ex equipo, señaló, hasta con lágrimas en los ojos: “se vive como un momento duro. Porque yo nací y me crié acá. Muchos de los que hoy estuvieron en el plantel de Gimnasia los tuve como compañeros, conozco un montón de gente que trabaja en el club. Hoy yo me debo a San Martín, que confió en mí y le tenía que retribuir un poco de cariño”.