Su vida cambió totalmente en siete días. Para Sebastián Domínguez, el arquero de Atenas de Pocito, esta semana que pasó será imposible de olvidar para el ‘Flaco’, quien perdió a su mamá el pasado martes y que pese a semejante dolor decidió jugar el partido clave para terminar de sellar el ascenso.
Según el arquero nunca dudó en estar porque sabía que su mamá se pondría orgullosa de él, tal cual Domínguez lo manifestó. “Fue un momento feo en mi vida pero igual nunca dudé en no estar el domingo. Mi mamá tenía un sueño y era que yo ascendiera con Atenas y eso me dio más fuerza para ir a jugar. Por suerte yo le pude dedicar este campeonato. Se que en el lugar donde esté, seguramente estará orgullosa de mí como siempre lo estuvo”, contó con lágrimas en los ojos y la voz a punto de cortarse. Y no es para menos, Seba, como lo llaman todos en la Rinconada, fue clave para el ascenso obtenido con cada atajada en los partidos de la recta final de la campaña.
Además, contó que la presencia de sus compañeros en ese momento fue muy importante para atajar el domingo. “No son compañeros, son amigos, y se los recalcó siempre. Somos un grupo muy unido, cuando le pasó a Willy lo de la lesión estuvimos todos con él, y en el peor momento de mi vida tuve la compañía de ellos. Eso me dio fuerzas para seguir”, sostuvo.
Sobre el ascenso, el Flaco contó: “Apenas empezamos este campeonato tuvimos como primer objetivo tratar de clasificar a la otra fase. Después, cuando vimos que teníamos chances nos mentalizamos en ascender, en tratar de darle una alegría a la gente y dejar a Pocito en lo más alto”, subrayó quien llegó a préstamo hace un año desde Aberastain, el archirrival del Mirasol. Igual se metió de a poquito y con cada una de sus atajadas en el corazón de los hinchas de Atenas.

