Lo necesitaba. Haber pasado de aquel triple desafío a quedarse solamente con una sola ilusión, era un golpe demasiado duro para Boca. Necesitaba volver a creer en Boca, en recuperar esa mística para ganar finales, para ganar copas. Y en San Juan, Boca volvió a ser Boca. Ahora, sin Riquelme, viviendo una nueva etapa en la que las cosas se habían complicado demasiado. Esta vez, en San Juan, Boca encontró esa paz que tanto necesitaba para volver a empezar.

Lo hizo ganando con justicia la primera edición de la Copa Argentina, derrotando a Racing Club por 2-1 con goles de Santiago Silva y Lucas Viatri. La contundencia para aprovechar sus situaciones, la solidez para defenderse de los embates de la Academia y las convicciones colectivas e individuales para salir de este duro momento fueron los estandartes donde Boca edificó esta nueva conquista.

De arranque, fue Racing el que impresionó mejor con la pelota. Con profundidad y gran sentido colectivo, la Academia presionó bien. A los 9’ José Sand quedó solo contra Ustari pero se demoró una eternidad para definir. Era el primer aviso. La respuesta de Boca fue con un remate esquinado de Viatri. Sand tuvo otra pero elevó su remate. Y claro, a los 21’ Boca le mostró su categoría a Racing.

Sacó rápido Ustari, dudaron Cahais y Ortiz, cosa que no perdonó Silva para definir con enorme clase ante Saja. Boca, sin haber llegado demasiado, estaba arriba. A los 37’ Saja fue figura tapándole un mano a mano a Silva que podría haber definido antes la final.
En el complemento, otra vez Racing arrancó mejor pero bastó que Boca se acomodara para que a los 16’ Lucas Viatri pusiera el 2-0 tras una gran jugada de Clemente Rodríguez. Parecía liquidado por el valor anímico de ese segundo tanto pero Racing fue y en los pies de Viola encontró el descuento. Ahí, nació otro partido porque Boca tuvo espacios para liquidarlo y no pudo. Viatri, dos veces Chávez y una más de Sánchez Miño fueron las ocasiones perdidas. Racing, con cuatro puntas en la cancha, no tuvo profundidad para llegar al empate. Boca, fiel a ese estilo que lo hace un grande, volvió a reencontrarse con si mismo en una noche de fiesta para San Juan.