Es la carrera de una sola etapa más dura que tiene el calendario rutero sanjuanino. En sus -aproximados- 160 kilómetros los pedaleros tendrán que sortear todas las alternativas que tiene la ruta: Terreno llano con viento cruzado, falsos planos. montaña (ascenso a la Cuesta de las Vacas), descenso y los serruchos de la ruta 141 en el cordón del Pie de Palo. Es la Difunta Correa, una carrera que todos quieren ganar. Una prueba que da chapa. Es, para muchos: La carrera.

Hoy, a las 16,45 se pondrá en marcha la peregrinación más rápida a Vallecito. Esa que genera una atracción especial. La que convoca un par de miles de personas entre el paraje Caputo y la cima de la Cuesta. Estarán todos. Habrá asistencia perfecta de los equipos sanjuaninos y se sumarán varios equipos provenientes de otra provincias como el que siempre arma la familia Borrajo. Aparte de Armando, ganador de la edición pasada y de sus hermanos, también vendrá integrando otro conjunto el profesional bonaerense Rubén Bongiorno.

La presenta edición de la Doble Difunta Correa tendrá un recorrido distinto. Empezará y culminará en Pocito. Por primera vez en muchos años -podría decirse en su historia de 53 años- no pasará por Departamentos del Gran San Juan, como Rawson y Rivadavia. Una cuestión de sponsorización motivó que los dirigentes del Alvear decidieran que en vez de terminar con el medio giro en el velódromo "Vicente Chancay", el banderazo final se de sobre la remozada (está más ancha y repavimentada) calle Aberastain, en la esquina con Maurín, pleno corazón de la villa cabecera pocitana.

Por el cambio de recorrido, los dirigentes calculan que habrá solamente ocho kilómetros más que en el trazado anterior que tenía 152 kilómetros.

Por sus características cambiantes suele ser una carrera que termina con grupos pequeños de cabeza, pero habiendo tantos buenos y fuertes equipos de haber llegada en sprint masivo, será un espectáculo aparte.