
El hombre, de unos 70 años, contaba que la vida aquí, en El Vendrell, siempre ha sido igual. Que el poblado guarda las tradiciones por completo. Que el paso del tiempo ha traído cierto modernismo pero aquellas personas mayores siguen haciendo lo mismo aunque la vista en las calles ha cambiado.
El Vendrell es un municipio de la provincia de Tarragona. Está a menos de 80 kilómetros de Barcelona y a unos 30 de la ciudad de Tarragona. Enclavado en una zona semi montañosa. Alejada, por unos kilómetros, de las costas del Mar Mediterráneo.
Tiene una población de casi 40.000 habitantes y en su mayoría hablan español más que catalán. Raro, porque por estos lados, la mayoría prefiere hablar en catalán entre ellos.
De Comarruga está a sólo 5 kilómetros. A cuatro minutos en tren. Sólo hay que pasar una serie de plantaciones (viñedos y olivos, en su mayoría) y de pronto aparece la pequeña pero coqueta estación del ferrocarril. Como es de paso tiene bastante movimiento. Por esa ruta también se puede ir a Barcelona, aunque como la vía se mete en la zona montañosa y con varios pueblos, demora mucho más que el viaje que el que bordea la costa.
En el municipio, automáticamente hay algo que llama la atención a los ojos: El campanil de la Basílica de El Vendrell. Tiene una altura superior a los 30 metros y desde cualquier punto de vista, siempre está presente en las fotos.

Con una entrada tapada por frondosos árboles (olmos) se llega a la zona céntrica. Esa donde están la mayoría de los negocios comerciales. Claro que siempre bordeada por cafés. Los lugares preferidos por la gente mayor. Ellos, en su mayoría hombres, se pasan toda la mañana conversando con sus amigos. Caminando unas cuadras por esas calles angostas que aún guardan el glamour de otras épocas, se llega a la Basílica. Entrar es en realidad una bendición. Todo es bello. Estos son pueblos completamente católicos. Ver un casamiento en la Basílica es todo un sinónimo de tradición. Con las damas de compañía esperando a la novia. Y con todos los invitados, en día sábado, listos para ir a la comilona. A un pasito, el mercado del municipio. Donde venden de todo pero las frutas y verduras más el pescado son el plato preferido de la mayoría. El pueblo vive a su manera. A la de siempre. El modernismo se instaló pero los habitantes de El Vendrell no se alejan de sus tradiciones.
