No faltó nada. Caravana. Cánticos. Percusión. Papelitos. Champagna. Y hasta una comparsa del municipio de Chimbas. La bienvenida al flamante bicampeón de la Liga Argentina de vóleibol, UPCN, fue a pura celebración. Dos mil personas recibieron anoche a los monarcas tras la coronación del domingo en la Bombonerita y los acompañaron todo el camino. Desde el primer contacto en la plaza de Santa Lucía, pasando por el kilómetro cero de la provincia en la Plaza 25 de Mayo y con el arribo triunfal, a puro fuegos artificiales en el estadio abierto del Parque de Mayo, cerca de las 22.15. Para que el Gremial celebre un nuevo título. Para que José Villa, máximo referente del gremio, se anime hasta bailar junto a la comparsa. Para que Fabián Armoa cuente que “esto se vive sólo en San Juan”. Para que el MVP de las finales ante Boca, el rumano Bogdan Olteanu, diga que se siente un habitante más de nuestra provincia. Y hablando de éstas tierras para que el chimbero Gustavo Molina describa sus sensaciones por repetir la gloria del 2011.

“Hay que saltar, hay que saltar, porque la copa, quedó en San Juan”. El colectivo ploteado con el logo de UPCN pisó Santa Lucía y los fanáticos, muchos de los cuales llegaron ayer al mediodía tras estar el domingo en la consagración en Buenos Aires, los recibieron con este grito en Avenida Hipólito Irigoyen. El bondi traía la copa de la Liga, siempre custodiada de cerca principalmente por Junior. A los jugadores y al cuerpo técnico se le sumó Pepe Villa. Durante el camino la gente los saludó al paso. En el ingreso al centro sanjuanino se desató la locura en la caravana, arriba y abajo del colectivo. La ‘vuelta olímpica’ a la Plaza 25 de Mayo sirvió para que los campeonas recibieran la mayor ovación. Y hasta un dueño de un café de la zona les regaló tres champagne y un par de bebidas energizantes. “Y ya lo ve, y la lo ve, es para Bolívar que lo mira por TV”, era por entonces el grito que se multiplicaba entre todos. El camino por Avenida Libertador sirvió para recibir más aplausos e ingresar posteriormente al estadio abierto del Parque que los recibió con el sonido inconfundible de una comparsa. El carnaval ya estaba asegurado. Cuasi equipo campeón de fútbol, el plantel junto a los hinchas dio una vuelta olímpica, en este caso con el capitán, Demián González, llevando la copa bien alto. Diego Bonini fue uno de los que debió quedar relegado al acceder gentilmente a los pedidos incesantes de fotos. Por entonces, el profe Leandro Lardone entró en su pico de emoción y las lágrimas se le multiplicaron por el rostro. El gran DT, Fabián Armoa, en ese momento ya era uno solo en el festejo junto a su esposa, Carla. A su vez Aleksandar Mitrovic posaba con una sonrisa difícil de imaginar en un serbio teniendo a su hijo alzado. Entonces se armó la ronda y la batucada alcanzó su apogeo, con las mujeres de los voleibolistas en el centro e incluso Pepe Villa ‘tirando’ unos pasos. “Esto no se consigue en otro lado. Es único”, fue la conclusión, unánime, del mundo UPCN en la noche de su regreso con gloria.