"Mi espejo es Marcelo Bielsa", repitió más de una vez el actual técnico de San Martín, Darío Franco, a la hora de colocarse en una imaginaria vereda futbolística. Y el ex volante de Newell’s, que tuvo al Loco como su entrenador durante varios años, cumple con las bases bielsistas: agresividad, ambición, rotación y despliegue. Con esa idea llegó al Verdinegro, el primer club que dirige en nuestro país, y luego de cuatro amistosos (tres victorias y una derrota) la idea está asimilada por sus dirigidos. Claro que desde el domingo viene el momento de la verdad y habrá que, como dice el propio Franco, buscar el equilibrio justo.

Aunque el torneo no haya comenzado todavía, no hace falta tener la bola de cristal para saber que este San Martín generará cosas. Para bien o para mal. Se trata de un equipo que apuesta al juego en ataque, con laterales que pasan de forma alternada y se suman al volante mixto y al enlace. Este trío, junto a los tres de punta, conforman la ambiciosa propuesta ofensiva de Franco. Claro que a la hora de defender, por ejemplo ante una pelota perdida en mitad de cancha, el equipo deberá estar más que rápido y sincronizado para reacomodarse. Es por eso que en varios entrenamientos se vio a los futbolistas haciendo movimientos tácticos sin pelota para ir tomandolos de forma automática.

La posesión del balón es prioritaria en esta clase de juego. San Martín sólo impondrá su intención a partir de manejarla y hacerlo de forma acertada. Algo que lejos estuvo de tener en el partido de cierre de la preparación ante la Primera de Godoy Cruz. Ahí se ve otra versión del equipo. Sometido a correr de atrás y en un rol que no le sienta bien. No es éste verdinegro el que conducía Hrabina que se paraba con dos líneas de cuatro y esperaba para dar el mazazo de contragolpe. Todo lo contrario y por eso es que muchas veces en el afán de recuperar el balón, se torna un conjunto muy largo. Con sus líneas separadas y el volante central expuesto en el medio como Mascherano ante Alemania en el Mundial de Sudáfrica. Algo parecido a lo que ocurría con el equipo que dirigió en el 2008 Pablo Marini, otro predicador del juego ultra ofensivo.

A falta de un enlace clásico, Franco optó por Nadaya en esa ubicación. El cordobés cumplió bastante bien en esa función, aunque su fuerte pasa por los costados del ataque. No tener un diez tradicional hace imposible este sistema y por eso el DT pretende que llegue otro refuerzo para esa zona, donde ya se sumó Martelotto a quien le falta ponerse a punto en lo físico.

Con cuerpo técnico y 17 futbolistas nuevos en seis días larga otra ilusión buscando volver a Primera. San Martín ya cuenta con una idea de juego, que hoy por hoy no es poca cosa.