Terminó el sábado con la alegría de saber que estaba a un segundo de Maldonado en la general. Con la ilusión de pelear la Vuelta mano a mano con el líder y con Brizuela. Todas sus expectativas se diluyeron cuando se enteró que su categoría la sub-23 no largaría con los PRO y los elite.

Su padre, que no estuvo en San Juan, pero rumió su bronca en su provincia, llamó ayer a la redacción de DIARIO DE CUYO para quejarse, es que el pibe que el año pasado se consagró campeón argentino juvenil, se quedaba sin chances. “No es lo mismo correr con los más veloces que ir siempre de cabeza”, adujo el progenitor del promisorio ciclista que culminó tercero en la clasificación general.