Ghana, 8 de julio.- El fútbol tiene la potestad de convertir a alguien de héroe a villano en una cuestión de segundos o en un tiro de penal fallado. Eso le pasó a Asamoah Gyan, quien fue el goleador de Ghana en el Mundial, pero marró el penal clave en el último minuto del alargue ante Uruguay, luego de la mano de Luis Suárez, y llevó el partido a definición desde los doce pasos.
Eso sí, en esa definición convirtió. Claro que erraron dos compañeros suyos y entonces la Celeste logró el pasaje a las semifinales. Gyan quedó como el gran responsable y la gente olvidó que el delantero que usa el dorsal número tres era el goleador y figura de los ghaneses.
Desde que llegó a su país, el futbolista mantiene custodia policial. Antes de su error, Gyan se autoproclamó como el jugador de los goles importantes del fútbol de su país. Pero de héroe pasó a villano y apenas regresó a su país fue amenazado.

