Era clave. Vital. Es que el bajón futbolístico que siempre azota a cualquier plantel, le llegó en el peor momento a este Sportivo Desamparados. Justo ahora que las papas queman, justo ahora que la clasificación está ardiendo. Por eso el desahogo. El delirio total en Puyuta para festejar el 1-0 ajustado y merecido frente a Central Córdoba de Santiago del Estero porque se terminaba la mufa, se recuperaba tranquilidad y se podía ver el futuro con otros ojos.

Regaló el primer tiempo por culpa de sus ansiedades. Mejoró en el momento justo con las respuestas que le entregaron los cambios pero siempre lo buscó. Y eso, en la escala de los méritos, vale mucho. Por eso, este Sportivo demostró que está más vivo que nunca.

En el comienzo, Sportivo quiso poner el partido bajo sus condiciones y le costó demasiado porque nunca pudo soltarse, se equivocó con la pelota y fue entrando en la red que Central le propuso desde lo táctico. Así, Sportivo no lastimó. Se repitió, se hizo previsible y fácil de controlar para los santiagueños. Tan poco fue lo que pudo generar mano a mano que tuvo dos chances claras: un cabezazo de Córdoba, que se fue apenas deviado, y un mano a mano de Villalba que el jujeño definió débil ante Montenegro.

En el complemento, Magistretti le dio 10 minutos a los mismos nombres para intentar encontrarle la vuelta. No salió y el entrenador puyutano se la jugó con Nuñez como enganche y por Arrigo como punta. Ganó con los cambios y ahí sí pudo desequilibrar el sistema de Central. A los 24′ Arrigo probó pero se fue desviado su remate. El ataque de Sportivo era otro. Pero Central también estaba al acecho y en el minuto 28 casi abre el marcador después de una contra que encontró mal parado a Desamparados. Montalvo, en dos rebotes, no pudo definir. Ese perdón fue condena para los santiagueños porque en la jugada siguiente, Sportivo fue a fondo, llegó, la sacaron en la línea y el rebote le quedó a Molina que no perdonó para desatar el desahogo en Puyuta.

La ventaja fue mínima entonces y Sportivo la atesoró bien. Se replegó, dejó venir a un Central ya impotente y edificó una victoria clave para volver a encarrilar una campaña que no merecía estos apuros.

Lo que quedó de partido fue para ver la enorme actitud de todos en Desamparados. Corriendo, metiendo. Jugando para cerrar el partido y disfrutar del desahogo de una victoria que hacía rato se extrañaba en Puyuta. Ahora, Sportivo volvió a ponerse de pie. Mostrando al menos la actitud de un candidato con todas las letras. Para mejorar el juego, ya sobrará tiempo.