Empezó otra historia. La catástrofe que fue perder tres finales en dos años y de que la AFA terminara devastada por la corrupción que se llevó incluso al cuerpo técnico, Argentina made in Bauza, empezó a caminar despacio pero seguro en su camino a Rusia 2018. Con un gran primer tiempo y un complemento en el que lo condicionó la expulsión de Dybala, se acomodó a las situaciones y dio un paso grande en todo sentido venciendo por 1-0 a Uruguay con un gol de la bandera de este equipo Lio Messi en la séptima fecha de las Eliminatorias Sudamericanas. Fue jugar en el primero y aguantar bien en el segundo. Eso fue Argentina que necesitaba un bálsamo de serenidad en medio de tanta locura.

Como era de esperar y siendo Argentina el local, la necesidad lo puso a buscar rápidamente el dominio de la pelota y del campo desde el comienzo mismo. Mascherano se hizo patrón, encontró socios en Biglia para manejar el medio y arriba, con el nuevo modelo de Bauza de tres mediapuntas y un sólo delantero de área, el que mejor sintonizó todo fue el pobre Dybala que armó tres sociedades con Messi de alto vuelo e incluso en el minuto 31 metió un tiro en el palo que Muslera resolvió con toda la suerte de su lado.

Argentina siempre apostó a tratar con cuidado la pelota y fue más profundo por la derecha que por la izquierda pero por este sector, la más clara llegó tras un centro que Mas bajó para la entrada de Lio que no terminó en el primer gol de milagro. Iban 39′ y no llegaba. Siguió buscando Argentina y a los 42′, Lio apareció por la izquierda para sacar un zurdazo complejo que venció a Muslera para poner el hasta ahí ya merecido 1-0. Pero ese buen primer tiempo no terminaría bien porque la ansiedad le jugó en contra a Dybala, de gran juego, para comerse otra amarilla y dejar a Argentina con uno menos y con Uruguay enfrente al que con vida todavía no se lo puede descuidar.

En el complemento, con uno menos y con el peso del lado de Uruguay que tenía que ir al frente, Argentina mostró otra faceta: la solidez defensiva. Ya sin tener tanto la pelota supo acomodarse a la situación y con categoría fue resolviendo los embates celestes. En ataque, Messi más que nunca fue la luz en cada salida pero no hubo ya esa fluidez como para lastimar a Muslera. Entonces, a partir de los 25′ del complemento, eligió cada momento para atacar. Uruguay fue y fue como lo indica su estirpe, con centros, con pelotazos pero Argentina lo bancó bien para ir edificando un paso grande hacia la reconstrucción de no solamente un equipo sino de todo el fútbol nacional que necesita paz y orden. Hubieron un par de sustos que Romero y el fondo argentino resolvieron, demostrando que Argentina esta recuperando mucho de lo que parecía perdido o confundido.

Un gran paso adelante ante un grande al que no se le puede perdonar nada. Argentina, a paso lento, pero seguro, encontró mucho de lo que estaba necesitando en Mendoza. Rusia esta más cerca, al menos eso parece.