Más de 500 mil surcoreanos festejaron anteayer en las calles el pasaje histórico de su seleccionado a octavos de final. Los hinchas se mantuvieron firmes durante todo el partido, a pesar de la diferencia horaria con Sudáfrica, que hizo que en Seúl el cotejo se iniciara por la noche y finalizara en plena madrugada.
Sólo en Seúl, la capital, se estima que casi 300 personas se lanzaron a las calles, mientras en Haeundae Beach, en la ciudad portuaria de Busan -la segunda más populosa del país-, medios locales calcularon la presencia de al menos 30.000 fanáticos.
