En un torneo donde se esperaba que las grandes figuras se llevaran los titulares y que terminaron siendo apenas notas al pie de página, fue el trabajo en equipo el que se convirtió en un factor clave para alcanzar las últimas instancias del Mundial de fútbol.
Alemania, por supuesto, estableció el patrón de trabajo en equipo hace décadas y fue natural que una nueva generación de jugadores tomara sus roles sin problemas en Sudáfrica.
La ausencia a causa de una lesión de su mayor nombre, el capitán Michael Ballack, favoreció a Alemania ya que jugadores más jóvenes tomaron más responsabilidad.
Los mediocampistas Mesut Ozil, Müller y Schweinsteiger pulieron su reputación mientras que los delanteros Klose y Lukas Podolski, quienes tuvieron malas temporadas en sus clubes, mejoraron la atmósfera al dar todo por su país.
El entrenador Joachim Loew dijo que en vez de elegir automáticamente a los mejores jugadores, tuvo una visión de cómo su equipo actuaría y eligió a quienes sabía que podían llevarla a cabo.
El volante ofensivo Thomas Müller, autor del primer gol del seleccionado de Alemania, fue quien más se destacó ayer en el partido su equipo le ganó a Uruguay por 3 a 2 y se clasificó tercero en la Copa del Mundo Sudáfrica 2010. Müller demostró poseer un buen trato de balón y ser certero a la hora de definir. Haber sido sancionado con la segunda tarjeta amarilla en el partido de cuartos en el que vapulearon a la Argentina lo dejó fuera de la semifinal ante España, el equipo extrañó su inteligencia para jugar colectivamente.

