El árbitro de Río III Gastón Monsón marcó el final del primer tiempo y cuando los equipos se marchaban al vestuario entre medio de discusiones, empujones y hasta los plateístas que intervinieron con insultos y salivas para no dejar que los jugadores de Pacífico se metieran en el túnel, llegó el “sacudón” con el fuerte temblor, que inmediatamente cambió el escenario. Se olvidaron de todo y el pánico fue generalizado. Los futbolistas se trasladaron el centro del campo de juego y en las tribunas también hubo consecuencias.
Y fue allí cuando intervino la Policía y el personal de Bomberos, primero para desalojar a los plateístas que estaban debajo del sector de cabinas para evitar una catástrofe. Mientras que un bombero subió hasta donde estaban los periodistas y les pidió evacuar la zona ya que en las cabinas fue donde más se sintió el temblor, primero por el movimiento vertical y seguidamente el fuerte remezón de manera horizontal que movió el piso.
Con los jugadores en cancha, y los hinchas y periodistas alejados de toda posible catástrofe ante una replica, el partido pasó a un segundo plano mientras todos llamaban a sus familiares.
