Lo saludable que es jugar con las dos hinchadas abre una puerta para que el fútbol recupere cosas que son elementales. Para Unión-Del Bono el Bicentenario mostró un marco acorde a la trascendencia del juego y si bien no tendría que tener espacio, queda remarcar que no hubieron incidentes. Solo en el primer tiempo, el árbitro Fernández se vio obligado a interrumpir el juego cuando hinchas de las dos parcialidades se subieron a los parapelotas. Ahí, se movilizó la policía para persuadir pero en ningún instante se registraron hechos de violencia. Una fiesta para todos, sin vencedores ni vencidos. Una invitación para que se repita en un certamen que convocó gente y que no respondió del todo desde lo futbolístico. Un marco más que aceptable para un debut.