Se lo nota ilusionado. A sus 39 años, Miguel “Kili” Arrieta, muestra la mismas ganas a la hora de jugar que cuando tenía veintitantos y la rompía en cualquier cancha. El experimentado volante está enchufadísimo pensando en su debut en este Federal “B”, aunque esta vez con una camiseta que nunca vistió en su larga trayectoria: la de Atenas de Pocito. El Kili firmó esta semana con el Mirasol tras una salida forzada de Desamparados, donde realizó la mayor parte de la pretemporada. Lo cierto es que está metido ya en este nuevo desafío y ya se puso un nuevo objetivo en mente. “Llegué el miércoles a Atenas y me recibieron de la mejor manera. Fui a hablar con Fido (Roberto Galván, DT de Atenas) y ahí no más me dieron la ropa para entrenar. Espero devolver tanto cariño dando lo mejor” contó el Kili ayer después del amistoso que su nuevo equipo disputó ayer ante Colón.

En cuanto a las metas por cumplir y a lo que le apuntará el Mirasol en este certamen al que llegó por invitación, el Kili prefirió no adelantarse: “Por lo pronto tenemos que afianzarnos como grupo, tenemos que conocernos bien y formar un grupo sólido. Con eso iremos partido a partido y después se verá para lo que estamos. Lógicamente que uno siempre quiere apuntar a lo grande, pero sabemos que la clave será ir paso a paso. Los resultados son los que mandan”, afirmó quien fuera compañero de su actual técnico en San Martín en la temporada del ’97 al ’99, “A Fido lo tuve como compañero y ahora como entrenador, por eso nos conocemos bien” expresó.

A su edad, el Kili es el jugador sanjuanino más grande en disputar el certamen, pero ese es un dato que el mismo jugador se toma en broma. “Me dicen: ¿Kili te sentís viejo? y yo les digo que no me considero viejo, aunque sí reconozco que por ahí, después de los entrenamientos me cuesta un poco más recuperarme” sostuvo entre risas. Pero ese ánimo cambia a la hora de hablar de su salida de Desamparados. “Toda mi vida tuve la idea de retirarme en Sportivo, todos saben que yo nací ahí y sueño con retirarme ahí, pero las cosas no se dieron como se debía. Me fui dolido, pero creo que eso me da más fuerza para seguir jugando y llegar lejos con Atenas. Por el momento irme de Desamparados para mí no es un adiós, es un hasta luego”, contó dolido.

Por ahora, el Kili seguirá con su agitada vida cotidiana. Por la mañana su trabajo en la Legislatura, después los entrenamientos en Atenas y por la noche, su cargo como entrenador en las inferiores del puyutano. Toda una rutina para el volante que todavía no piensa en colgar los botines.