Estaban todos los condimentos para que UPCN celebrara el tricampeonato. Con el estadio Aldo Cantoni con 8.000 personas (la entrada fue gratuita), la serie 2-0 arriba, con el equipo en alza tras sendos triunfos en Mar del Plata y sólo faltaba un juego más. Y se dio para liquidar la serie y gritar campeón. Gritar tricampeón. Y lo hizo como marca su historia, la de ir de atrás para adelante. De menor a mayor. Porque lo perdía 0-2 y lo ganó 3-2.

Similar a lo que le pasó en Mar del Plata en los dos primeros juegos de esta final, que debió remar para darlo vuelta con categoría y contundencia.

Y porque anoche la presión por celebrar no influyó y cuando parecía que la serie se estiraba a un cuarto partido, sacó a relucir toda la potencia para consagrarse nuevamente.

Y es que anoche la tradición Gremial no le fue adversa. Esa característica de ir de menor a mayor pudo volver a desarrollarse, porque se le fue el primer set por muy poco y en el segundo lo perdió por el poderío en la red de Buenos Aires Unidos.

Se levantó en la tercera manga para llevárselo por 5 puntos. En un parcial en el que al equipo gremial nunca pudieron bloquearlo y el despertador ya lo tenía en la oreja para mostrar que podía más.

En el cuarto parcial puso en práctica todo. Olteanu y Evandro marcaron el camino de todo lo trabajado durante la temporada y más. Y en esas ansias de no dejar pasar la oportunidad pegaron y allí sentenciaron la noche, porque el tie break fue simplemente para dar el golpe de nocaut para otro título adentro.