Era una quimera. UPCN creyó que era posible y lo intentó, pero la realidad era que no se podía quebrar a este Bolívar. El equipo de Tinelli fue tan contundente como a lo largo de las últimas cuatro temporadas y por eso anoche volvió a alcanzar otro hito en la historia del vóleibol nacional, logró por cuarta vez consecutiva el campeonato de la Liga Argentina. Derrotó a los sanjuaninos por 3 a 0, en el quinto juego de la serie final de la Liga Argentina, que se disputó ante 2.000 personas en el estadio República de Venezuela. UPCN de esta manera se quedó con el subcampeonato, que no tenía antecedentes en San Juan y que fue disfrutado por una veintena de simpatizantes que llegaron a Bolívar.
El tetracampeón ratificó su dominio. Pero UPCN no fue un partenaire. Se plantó firme y luchó cada pelota como si fuera la última. Aprovechó su condición de punto y jugó suelto, presionando con el saque y haciendo pesar su fuerza ofensiva. Sin embargo, no fue suficiente porque delante tuvo al mismo Bolívar que le ganó seis de las siete veces que jugaron en esta Liga. Ese Bolívar que atacó en porcentajes elevados, que tuvo un saque tremendo y que no se equivocó. Además, contó con un Wallace imparable, máximo anotador de la Liga y goleador del partido con 17 puntos, como también con un William que pese a jugar lesionado, fue la pieza clave de ese plantel.
El primer set fue parejo y aunque UPCN peleó el marcador desde abajo, dos veces lo igualó y logró silenciar a los 2.000 hinchas locales. Pero cada vez que lo consiguió, no pudo pasar al frente. Wallace metió diagonales y paralelas y fue un dolor de cabeza para el bloqueo, mientras que Spajic pareció inmenso cada vez que William lo dejó solo en la red. En UPCN, González buscó variantes y atacaron por igual Joel, Patti y Suguinha, pero el local tuvo ese plus que lo diferenció en cada partido de esta temporada ante los sanjuaninos y supo cerrar el set apretando el acelerador en la parte final del parcial.
La segunda batería fue otra lucha pareja y los sanjuaninos por primera vez lideraron el marcador, pero dos bloqueos de Arroyo levantaron al equipo y a la gente. Y con Bolívar embalado, UPCN no pudo resistir. Los locales se apoyaron otra vez en Wallace y Spajic, quienes tuvieron dos primeros sets impresionantes, y liquidaron el parcial por un claro 25 a 19.
La ilusión de UPCN creció en el tercer set, en donde gracias a una voluntad de hierro y un amor propio increíble, salió a jugarse sus últimas fichas. Con buen ataque y mejor recepción, llegó a estar tres puntos arriba y dominaba al rival, que se había desordenado.
Pero Bolívar es Bolívar y lo tiene a William, que hace cosas increíbles en el armado. Por eso, cuando las papas quemaban (24-23 para los sanjuaninos) y el estadio era una caldera, ese extra apareció para dar vuelta el marcador. Bolívar empató, pasó al frente con un ataque de Spajic y luego Arroyo, con un bombazo, anotó el punto de campeonato para imponerse por 26 a 24. El estadio estalló, volaron papelitos celestes y blancos y Las Aguilas dieron su cuarta vuelta olímpica.
UPCN, digno contricante, aplaudió a su rival y también se fue aplaudido por las tribunas. Los sanjuaninos también hicieron historia en una noche inolvidable para el voley argentino.
