El buen árbitro es aquel que pasa desapercibido. El que con sus decisiones no influye en el resultado del encuentro. Ayer Silvio Trucco, juez del SADRA, entidad que lidera Guillermo Marconi, tuvo una tarde tranquila. Mucho por sus aciertos y, bastante, porque los jugadores colaboraron con su comportamiento.

En lo realizado ayer en el Bicentenario, puede objetársele cierto permisivismo con Sánchez cuando le cometió una falta descalificadora a Bolaños. Foul que más que violento, que lo fue, tuvo como objeto cortar deliberadamente una acción de ataque. Le sacó amarilla al ex Chicago y River, cuando la roja se hubiera ajustado más a la realidad. Después, no tuvo errores, incluso en las jugadas dudosas, como algunas reclamadas “manos”, acertó con su criterio y sobriedad.