A 11 días del debut argentino en el Mundial de Rusia, los planes de la Selección se alteraron. Es que el viaje a Israel previsto para el viernes y el amistoso pactado para el sábado en Jerusalén quedaron suspendidos.

 

El amistoso no era visto con buenos ojos por nadie en el seno de la concentración argentina. Una protesta palestina a metros del búnker de la Selección en Barcelona fue el detonante para decidir dar marcha atrás con el partido. ¿Y ahora cómo sigue el camino rumbo al Mundial?

 

El entrenador Jorge Sampaoli se sacó un peso de encima. No quería viajar. Por ese mismo motivo descartó también la visita al Vaticano para saludar al Papa Francisco. Pero ahora el DT nacido en Casilda intentará gestionar un amistoso más antes del debut del 16 de junio frente a Islandia en Moscú.

 

 

 

 

Lo ideal sería conseguir a un rival y hacer el último test en Barcelona donde el plantel se entrena hace cinco días. Aún no surgieron opciones pero buscarán contra reloj.

 

En paralelo, ya trascendieron negociaciones con Israel para tratar de compensar la suspensión del partido, por el cual la AFA ya cobró un 1.850.000 dólares.

 

Es por eso que ya habrían acordado jugar después del Mundial en Israel (en una fecha FIFA) y otro amistoso ante la misma selección en Argentina o en un escenario neutral que elija el conjunto nacional.

 

 

El agradecimiento palestino

 

 

 

La Asociación de Fútbol de Palestina agradeció en declaraciones a Efe la cancelación del amistoso entre Argentina e Israel previsto para el próximo sábado en Jerusalén.

 

"Tiene mucho mérito que el equipo argentino haya decidido no prestarse para convertirse en una herramienta política", dijo a Efe la directora internacional de la Asociación de Fútbol de Palestina, Susan Shalabi.

 

A continuación, agregó: "Es un buen ejemplo de separación de política y deporte y de cómo no permitir a los políticos imponer su agenda. Es algo por lo que les tenemos que agradecer a los argentinos".

 

Shalabi advirtió de que Argentina no debía permitir "ser utilizada como herramienta para blanquear la ocupación israelí" y explicó que "venir a Jerusalén en este momento en el que todo el mundo está enfadado con lo que ha hecho (Donald) Trump (trasladar a la ciudad la Embajada de EE.UU. de Tel Aviv) es muy grave", aunque no se opuso a que el partido se jugase en otra ciudad.