Aquel viejo y trillado dicho de, “carreras son carreras”, sirve para
pintar de cuerpo entero el desenlace que tuvo la 43era. edición de la Doble Chepes. A la prueba del Caucete Pedal Club la ganó un joven pedalista de 19 años, que pinta para crack: Nicolás Tivani. El joven pocitano que estuvo dos años en el Campo de Entrenamiento para promesas mundiales que tiene la UCI (Unión Ciclista Internacional) en L’Aigle, Suiza, no había ganado nunca en la ruta sanjuanina y ayer consiguió su primera victoria. Lo hizo, nada más y nada menos que en una prueba considerada clásica. Y, aunque no se impuso en ninguna de las tres etapas, su regularidad le sirvió para quedarse con la clasificación general.
¿Porqué lo de “carreras son carreras”? Porque el sábado, cuando arribó a Chepes, integrando el grupo de ocho ciclistas que habían sacado casi 20 minutos de ventaja al resto, estaba para pelear el embalaje y la inoportuna y traicionera pinchadura del tubular de su rueda delantera, ocurrido a 1.000 metros de la meta lo dejó sin chances de medirse mano a mano con Daniel Juárez.
Ayer, era uno de los pocos hombres que podía desbancar al chaqueño y con su equipo salieron buscar la carrera de entrada. Atacaron al conjunto del líder que se defendía con uñas y dientes. Y, “de tanto ir el cántaro a la fuente”, pudo enganchar una fuga que se armó cuando transitaban los primeros metros, del primero de los seis circuitos que dieron en Caucete. Junto a sus compañeros Ricardo Escuela y Rubén Ramos, alcanzaron a siete ciclistas que habían sacado unos metros a su favor. Fue una decena de hombres los que quedaron en la cabeza de la carrera, Tivani con sus tres compañeros de Pocito; Emiliano Fernández (Agrupación Virgen de Fátima), Ramón Aguirre (Rawson Somos Todos), José Astiasaran y José Luis Rivera (Asociación Mardan), Franco Tejada (Frimapaz-Gomafé) y Franco Luna (Forjar Salud/Municipalidad de Rawson).
Cuando la diferencia con respecto al grupo donde viajaba Juárez, no era tan amplia, la fortuna que le había sido esquiva a Tivani el sábado, jugó a su favor. Un perro negro se cruzó delante del pelotón, justo frente a la línea de meta y provocó la rodada de varios hombres, siendo el más perjudicado de todos el chaqueño que vestía la casaca verde flúor de líder.
De ahí en más, la distancia se fue ampliando hasta superar los siete minutos, lo que le permitió a Tivani, único de los fugados que el sábado había entrado arriba, festejar sin embalar. Cal y arena en dos días. Sábado de amargura y domingo de felicidad plena.

