Se ríe tímidamente si le preguntan cuál es su secreto, para luego responder: “Son principalmente las ganas de seguir. Pude adaptarme a los grandes cambios que vivió este deporte en los últimos diez años y también conté con la suerte que no sufrí una lesión importante en mi carrera”.
A los 37 años, Pablo Tabachnik participará por sexta vez en una cita de Juegos Panamericanos, un récord que será muy difícil de igualar para cualquier otro deportista sanjuanino, sea en la disciplina que fuese. Y también es quien más medallas consiguió, con una conquista en cada participación anterior.
El tenista de mesa integrará el equipo masculino que representará a la Albiceleste junto a Gastón Alto y a Rodrigo Gilabert. El último reemplazará a Liu Song, quien la semana pasada confirmó que da un paso al costado de la Selección debido a los esfuerzos que demanda la preparación.
Veinte años después de su primera participación en un Panamericano, Tabachnik afirma que las pequeñas frustraciones más que la satisfacciones fueron un motor para buscar un nuevo objetivo. “Hace cuatro años, con Gastón y Liu nos propusimos que debíamos estar ahora”, reconoció. Lo cierto es que los resultados también acompañaron. El año pasado el equipo logró la medalla de oro en los Juegos Sudamericanos Santiago 2014, derrotando al gran cuco, Brasil. Otras destacadas actuaciones valieron para una nueva convocatoria. “No podemos equipararnos a los profesionales pero hacemos la mejor preparación posible”, señaló el deportista que también ostenta el récord de haber jugado en tres Olímpicos.
En enero, hubo una concentración en Mendoza. Luego el equipo viajó a un torneo en Hungría, para tomar ritmo de competencia y habituarse a la nueva pelota, que ahora es de plástico. Luego una clínica en Suecia y desde la semana que viene, será local en Buenos Aires, en el Latinoamericano. A fines de abril jugará el Mundial, en China, y luego habrá un par de concentraciones más para llegar al gran objetivo.
“El Enard se ocupa de los pasajes y hospedaje en los viajes, pero hay que afrontar otros gastos.
Desde viáticos a materiales. Por ejemplo, la madera de una paleta ronda los 150 dólares y las gomas arrancan en los 1.000 pesos. Se necesitan dos paletas por torneo. En los entrenamientos se rompen un promedio de 4 pelotas. No es un deporte barato en la alta competencia”, relató el sanjuanino.
Se vuelve a reir si Toronto 2015 será su último Panamericano. “Yo iría cinco veces más, pero a esta edad, más que una decisión personal, es una cuestión biológica”, cerró.

