Rosario, 20 de enero.- Y finalmente, la pelota no corrió. Se fueron dando capítulos para que esta película tuviera un final triste y así fue. La negativa al público visitante en los dos partidos amistosos fue una de las ‘mechas’ que encendió el detonante. Las bombas molotov, pintadas y otras escenas de violencia que se suscitaron con el correr de la semana, enmarcaron un clima complicado y tenso.

Pero los enfrentamientos que se produjeron horas antes del choque que estaba estipulado para darse desde las 20 en el Gigante de Arroyito, hicieron rebalsar el vaso. Por orden del Ministerio de Seguridad, los protagonistas no saldrán a la cancha y la violencia volvió a ganarle al fútbol. El plantel de Newell’s ni siquiera salió de la concentración rumbo a la cancha y los simpatizantes locales que se acercaron hasta allí, se conformarán con ver un simple entrenamiento.

Surgen varias cuestiones para el futuro. ¿Cómo harán para devolverle el dinero de las entradas a la gente? ¿Se jugarán los partidos próximamente? ¿Qué ocurrirá con el que está estipulado para el domingo que viene en el Parque Independencia? ¿Cómo hará la empresa organizadora para recuperar el dinero que empleó en los clubes para llevar a cabo los amistosos?

Lamentablemente, tanto Miguel Ángel Russo como Gerardo Martino, tendrán que reprogramar su calendario de pretemporada después de esto y además seguir con la incertidumbre de cara al domingo 27, cuando el inicio de la competencia está a la vuelta de la esquina. ¿Hasta cuándo?