De menor a mayor. Cómo saboreando más el triunfo y el pase a la final. A ese ritmo y velocidad jugó anoche UPCN. Que se durmió en el arranque y cometió muchos errores, pero los supo subsanar y con creces para lo que vino después y ahora llega agrandadísimo a la final en busca del tricampeonato.
El primer parcial fue muy malo y el 14-25 lo reflejaron. Muchos errores, varios toques de red, no se lo buscó demasiado a Evandro, el equipo estuvo flojo en bloqueó, y por todo eso Bolívar sacó una ventaja enorme, con una efectividad de Denis que resultó incontrolable para UPCN.
Cuando la visita sacó 8 puntos de diferencia, Fabián Armoa movió el banco y sacó a Bengolea, quien el lunes había sido el máximo anotador y pieza clave. Esto sumado a que del otro lado de la red, Crer creció en ataque y bloqueo.
Fue paliza de Las Aguilas y una lección para UPCN, que lo entendió así y lo que vino después fue todo del equipo sanjuanino, que ajustó su juego y le traslado los nervios a la visita que empezó a errar y cuando UPCN mostró su superioridad ya nunca más pudieron detenerlo y se encaminó a un triunfo que lo justificó con la acción y reacción de todos.
Evandro fue pieza fundamental en cada ataque y el hombre del partido, el rumano Bogdan Olteanu fue el encargado de la remontada, a Junior le empezaron a entrar sus golpes, la Bruja Bengolea se despertó y Ramos pegó en los momentos claves. El armado de Demián González tomó solidez y defendiendo Sebastián Garrocq fue impecable.
De estar golpeados, pasaron a golpear dura. Liquidar una serie que empezaron perdiendo y ahora llegan entonados para la final ante Buenos Aires Unidos.

