"¡Qué partido el del 30 de noviembre del 2009!, ¿te acordás?". Seguramente nadie asociará esta frase con el partido de anoche en el Parque mendocino entre Independiente Rivadavia y San Martín. Es que el clásico fue muy pobre y por eso sólo alguien que no entienda demasiado del mundo de la número cinco podrá emitir semejante opinión. Fue un 0-0 gigantesco. Y a diferencia de otros partidos donde el Verdinegro jugó lejos de Concepción, en esta oportunidad en las pocas que tuvo no logró concretar en el arco contrario. El líder de la B Nacional, con seis puntos de ventaja sobre Unión, se quedó sin el récord de los siete partidos seguidos con triunfos (igualó la racha del 2002) ni tampoco se quitó la espina de salir con una sonrisa por primera vez del estadio `leproso’. Igual, allá por mediados de mayo del 2010 cuando se definan los ascensos a Primera, quizá alguien diga "ese punto en Mendoza sirvió bastante". Habrá que esperar.
Casi nada de ‘jogo bonito’ tuvo el primer parcial. San Martín hizo una copia exacta de lo que fue su planteo ante Belgrano, en Córdoba (victoria 3-1 por primera vez en Alberdi) cuando amanecía la temporada y se paró con un nítido 4-4-1-1. Esperó en tres cuartos de cancha el error mendocino y le cedió la posesión del balón. Este Independiente, tan carente de ideas que es uno de los equipos con menos goles a favor, no encontró la forma de entrarle justamente a la segunda defensa menos vencida del torneo. Por eso, el juego fue chato. Poco atractivo para mirarlo por TV o en el propio Parque mendocino. A los 22, Torresi metió un tiro libre apenas desviado del palo derecho de Carrera que sacudió en algo la monotonía. Aunque la más clara fue un cabezazo del goleador Penco que entró al arco, pero fue anulado por una posición adelantada, que no se vio como tal.
Como habrá sido de escasa la imaginación de los locales que recién a la media hora llegó con cierto peligro. Peralta, en el área, metió el derechazo cruzado pero justo la desvió en el camino Sánchez.
No mucho más que eso, hasta que a los 46′ estuvo otro epicentro de peligro para el arco de la Lepra. Torresi envió un centro tan llovido como peligroso y el Flaco Sánchez casi marca su segundo tanto en la campaña, aunque su frentazo se topó con el palo y así se acabó el peligro.
El complemento fue decididamente malo. Porque San Martín se aferró aún más a su libreto y el local volvió a repetirse en su carencia de ideas. Sólo dos llegadas que hicieron en algo preocupar a Pocrnjic. A los 6′, Negri metió un zurdazo exigido que salió cerca y a los 28 Gamba desbordó por el sector derecho del ataque y nadie la pudo empujar al gol. Nada más que eso. Porque el equipo sanjuanino no tuvo juego y esperó el final sabiendo que sumar siempre es bueno.

