Suiza terminó el Mundial con una sonrisa al derrotar, en gol de oro, a Alemania por 4 a 3. No había mucho que ganar ni que perder. Sin embargo, Alemania se confió y pudo haber finalizado un puesto más arriba del 10mo.
Sucedió que dominó todo el primer tiempo y con 3 goles arriba se quedó tranquilo con la ventaja. Rápidamente, a los 2’, se puso arriba en el marcador, a través de Behrendt. Luego, dos goles de Bernadowitz hizo ir al descanso a Alemania con una ventaja apreciable. En segundos del complemento, el arquero alemán perdió la vista de la bocha y Kissling aprovechó para descontar.
Este jugador iba a ser fundamental para el tiempo restante: con un libre y luego de contra puso a su equipo 3-3. Tan sólo iban 3’’ del alargue cuando Ortolá le dio el festejo a los suizos.

