Es indudable que el hockey sobre patines cuyano está bien parejo. Al menos en potencialidades dentro de la cancha. Ya no existe esa diferencia bien marcada de los equipos sanjuaninos sobre los mendocinos. Sino, anoche no hubiesen salido tan equilibrados los choques por las semifinales. Primero, Estudiantil recién le sacó la diferencia a Andes Talleres de Mendoza en el alargue, con gol de oro. Y, después, Olimpia llegó a lo mismo frente a Murialdo de Mendoza. Con la emoción atragantada hasta esas respectivas definiciones. Amén de los merecimientos, nadie puede negar que todo está demasiado parejo. Porque los sanjuaninos siempre propusieron pero no sacaron la diferencia para ganar. Y los mendocinos, bien defensivos ellos, demostraron que están ahí nomás. Que, con un contragolpe, por ejemplo, se pueden retirar con las alforjas llenas.

Igual, la Recopa quedará en casa. Porque, a la larga, Estudiantil y Olimpia hicieron pesar su chapa. Esa que está forjada en la historia del hockey sanjuanino.

Por eso esta noche (desde las 21) estarán una vez más frente a frente. Definiendo, como es lógico, el título del torneo.

Anoche, en el primer turno, el Verde fue y fue, pero se encontró con una muralla defensiva rival y con soberbia actuación del arquero Luis Maldonado. En el debe de los locales queda desperdiciar tres libres directos y un penal. Por esto los nervios fueron ganando espacio en su actuación. Y la visita tuvo un libre directo a dos minutos del final, por tarjeta azul al Turco Kenan (sacada sin sentido por el árbitro mendocino) que la gran actuación de Fabricio Porolli impidió que fuese gol. Y, en el alargue, llegó el tanto de Leo Rosselot para darle fin a una historia complicada para Estudiantil.

Y Olimpia sufrió lo mismo. También ganó con gol de oro (del eterno Chupa Oviedo tras libre directo) ante Murialdo. Luego del empate en uno en un partido que dominó pero que lo tuvo a mal traer hasta el final por sus desconcentraciones.