Después de las dos semanas arriba de la Toyota SW4 para cumplir con todo el recorrido en su primera participación en un Dakar y de otros tres días subido a otra para regresar desde Lima, Ricardo Martínez arribó antenoche a San Juan, donde lo esperaban 50 personas con una fiesta sorpresa.
Ayer, el empresario minero ya estaba trabajando en su oficina, aunque las experiencias que le dejaron a este debutante que finalizó en el puesto 55 de la clasificación general, entre los 78 autos que cumplieron todo el recorrido, lo animaron a no quedarse solamente en un anecdotario de situaciones risueñas o de los percances que sorteó en el camino.
Una de las conclusiones principales que reflejó es que "a los sueños hay que cumplirlos, en todos los sentidos, y hay que prepararse para ellos".
"Quería demostrar que se puede afrontar este desafío en un vehículo prácticamente de serie-, con mínimas modificaciones, con pilotos con relativa experiencia de carrera, pero con experiencia de cumplir los objetivos", agregó este geólogo de 49 años, casado con Adriana y padre de Ramón (quien lo acompañó en todo el trayecto), Agostina, Daniel y Milagros.
Terminó como el tercer mejor argentino, pero afirmó que no volverá a competir en un Dakar. Descartado lo deportivo, donde Martínez se mostró muy interesado es en el vínculo entre su actividad económica, la minería, y la sociedad sanjuanina y fijó una posición dispuesta a abrir un debate, al sentenciar que al Dakar se le podría sacar mayor provecho: "Quería conocer al Dakar por adentro, para no hablar sin saber y corrí con dinero que salió de mi bolsillo. Lo que pienso es que "San Juan Minero" podría tener un equipo de primera, para estar en los primeros 10 o 15 lugares, con la plata que se está invirtiendo".
Ese apoyo fue a Lino y Juan Pablo Sisterna, el binomio sanjuanino que luego de varios percances, finalizó en el puesto 67 de la clasificación general. "No se trata del Lino -señaló Martínez-, sino de hacer mejor las cosas en el sector".
En sus fundamentos, el empresario que presidiera en un momento la Cámara Minera, señaló: "En el Dakar no podés inventar. Los prototipos raros no andan. Los que terminaron a nuestra altura son todos prototipos; los buggys son para determinados terrenos. No es por el Lino, que mucho hizo con ese vehículo. Pero si quiere seguir corriendo profesionalmente, creo que debería llegar a la conclusión que ese tipo de vehículos no sirven"".
Y comparó: "La camioneta que tiene Lucio Alvarez es terriblemente superior y cuesta prácticamente lo mismo, unos 400.000 euros, con todo el equipo incluido".
Estas declaraciones de Martínez se dan en el marco de disconformidad que mantiene parte del sector empresario minero sobre la forma que maneja el gobierno el dinero que proviene de esta actividad.
Ante la consulta, Martínez negó que tenga aspiraciones de ingresar a las arenas políticas, luego de haber recorrido las que planteó el Dakar y afirmó que su postura es una crítica constructiva para defender la actividad minera. Martínez también dijo que "la suerte tiene incidencia en el resultado final. Esto es una cosa que la armás, al preparás y después hay que ver que sale. Cada día hay una carrera que es distinta a la anterior".
"El Dakar tiene toda una parafernalia, con videos espectaculares, que son parte del show, del negocio. Pero lo que importa es que cuidar lo que tenés y acelerar en función de las circunstancias", agregó el debutante que logró su objetivo. "Como piloto, no. Si me necesitan para otra cosa…" ofreció el "minero" del Dakar, que sabe que lo que dijo, trascendió lo deportivo.

