Era noche de ilusiones en Puyuta. Se respiraba ese aroma a puntero, pero el orden y la experiencia de Palmira de Mendoza, terminó amargándole la noche a Desamparados que cuando parecía tener todo a favor para saltar a la cima de las posiciones de la Zona 4 del Argentino B, terminó frustrado por el 1-1 final con el que se cerró la jornada. Pudo haber sido de Sportivo por el enorme primer tiempo que hizo, en el que sacó ventaja temprano pero no pudo después resolver a su favor una historia que le quedaba cómoda. Pero en el complemento, un error lo pagó demasiado caro y cuando quiso reaccionar, se aceleró demasiado, perdió claridad y terminó chocando contra su propia impotencia. El punto suma en definitiva, pero para Sportivo el objetivo era otro.
En el comienzo, Sportivo se acomodó mejor en la cancha y a partir de eso, empezó a imponer condiciones. Se adueñó de la pelota, manejó los tiempos y dominó a un Palmira que se paró ordenadamente para defender. En esos primeros 15’, Desamparados intentó llegar al arco de Videla pero fue en la primera pelota a fondo que encontró el gol cuando metieron el centro al corazón del área, dudó el arquero de Palmira y luego de una serie de rebotes, apareció Oscar Sainz para abrir el marcador. Todo era de Desamparados. Más aún cuando a los 30’ se fue expulsado Yair Marín en Palmira por una violenta infracción sobre Sosa, que se despedía de Sportivo. En esos últimos 15’ del primer tiempo, Desamparados debió haber resuelto la historia a su favor con un gol más pero no pudo.
En la segunda parte, con un jugador más, Desamparados amagó con repetir ese furioso arranque del partido y otra vez volvió a fallar en la definición. Eso, con el correr de los minutos le terminaría costando un gran dolor de cabeza porque pasados los 20’, Palmira no dudó en la primera clara que tuvo y tras un error defensivo, aprovechó con Villaseca para poner el 1-1 que sonaba a castigo para Sportivo por no haber definido cuando debía. Intentó Víctor Hugo Cabello cambiar la historia con el ingreso de otro delantero, pero ya no había la claridad conceptual como para resolver un partido que pudo ser suyo.

