No tiene pelos en la lengua. Te mira de frente y, lo que dice, sale de sus entrañas. Fabián Armoa, el técnico de UPCN San Juan Voley, desde hace unos años viene dulce en los festejos. Con el Gremial ya lleva cuatro títulos seguidos en la Liga Argentina. El último, el sábado cuando dio la vuelta olímpica en Lomas. Entonces, dice: “Esto es un monstruo. Es un pulpo. Un Frankestein articulado, si le querés dar un nombre. Que fue creciendo. Que cada vez fue por un poquito más y lo logró. Y hoy se convirtió en el dominador absoluto del vóleibol argentino. Inclusive con proyección internacional. Nosotros lo pensábamos. Dábamos pasos muy cortitos. A veces pasando papelones, porque muchos hasta se reían cuando UPCN fue al Mundial de Clubes. Pero fuimos y ahora vamos de nuevo. Y encima ¡Cuatro títulos en la Liga, cuando se pensaba sólo en destronar a Bolívar!”
Sobre las sensaciones que sintió, dijo: “Este Campeonato fue, en lo deportivo muy fácil. No tengo problema en decirlo. Lo hago con humildad, sin ningún tipo de soberbia. Por eso yo sabía que tenía que ganar el título sí o sí. Ahora, en lo psicológico fue difícil porque decididamente éramos los mejores y teníamos que justificarlo. Pero había que tener paciencia. Estoy contentísimo. Por mí, por los muchachos. Pero la verdad es que me saqué un peso de encima”.
Luego, ante la pregunta de cómo se hace para formar un equipo tan ganador, aclaró: “Este grupo se ve muy bien pero, como todos, tiene desencuentros internos que se van superando con el tiempo. Es como un matrimonio que de puertas hacia afuera se ve bien, aunque dentro de la casa no es lo mismo. Pero te lo aclaro: Con los jugadores somos socios. En realidad, somos los mejores socios. Se los dije antes del partido: ‘Muchachos, como socios, yo los elijo a ustedes…’. Después, seremos amigos o no, pero tenemos que ganar una final y yo sé a quien tengo que elegir. Y son éstos muchachos. Que son bravísimos. Yo solamente me ocupo que ésto sea un equipo”.
Y al final la pregunta ¿cómo sigue esto?: “Con un pequeño descanso. El festejo ya pasó. Fue en Buenos Aires con nuestras familias. Ahora hay que prepararse para el Mundial en Brasil. Ahí, todos los que juegan son campeones. Y el campeón nunca deja el centro del ring. Es una competencia fabulosa y vamos por segunda vez. Esperamos mejorar la producción anterior, cuando salimos cuartos. Imaginate, salir terceros, poder subir al podio, sería una gran cosa…”

