En la antesala, existían condimentos para darle emoción al partido. Jugaban en contra los hermanos Sergio y Darío Córdoba, mientras que el Tato González se enfrentaba ante ex compañeros de Del Bono. Pero dentro de la cancha, nada. Aburrido fue poco, se sabe que la cancha de la Villa es complicada, la indicada para meter y luchar, no así para jugar. Fue así que Villa Obrera y Del Bono igualaron cero a cero en un encuentro aburrido.

Dentro de ese contexto estuvo más cerca Del Bono, pero no jugando al fútbol sino con pelotas paradas, la Villa con pelotazos hacia adelante hizo lo que pudo, pero casi no inquietó. Ambos dejaron mucho que desear en Chimbas.

En el primer tiempo la pelota no salió de la mitad de la cancha, pero sí levantó tierra toda la tarde. Villa Obrera ofreció poco, desde el manejo de Aballay insinuó algo, pero murió en el intento. Algún tiro libre del Tato González invitó a soñar. En Del Bono hubo más ambición de jugar, pero el campo no lo dejó y tampoco tuvo ideas claras desde un apagado Gonzalo Díaz y un Michael García que fue de lo mejorcito al igual que el Titi Paz. Así se fue el pobre primer tiempo.

En el complemento la libreta del periodista permaneció casi vacía, sólo cambios en cada equipo que tampoco dieron resultado para variar la historia. Ariel Sánchez que jugaba su último partido, ya que jugará el Argentino B con Unión, pintaba para brillar, en los parlantes del estadio le dieron una cálida despedida, pero el Bichín no pudo despedirse de la mejor manera.

El tiempo pasaba, la gente se dormía y dentro de la cancha los jugadores seguían adeudando fútbol, goles y emociones. La más clara la tuvo el Teco Fernández, que ejecutó un tiro libre, que el Tato González desvió al córner. Después el mismo González pateó sobre el final otro tiro libre, pero no se acordó de sus viejos tiempos en Alianza, cuando hacía golazos de pelota parada. Nada más para narrar, así se fue el partido sin goles, sin pena ni gloria.