Fue palo y a la bolsa. Directo. Como el rebote que capturó Jorge Luna para el primer gol, o el remate al ángulo de Claudio Riaño para definir el partido ante Argentinos Juniors. Ganarlo 2-1. Superando en todos los aspectos al equipo de Caruso Lombardi que llegó buscando un empate con una propuesta mezquina y que San Martín le mostró que ese no es el camino para la salvación. Triunfo Verdinegro que, más allá de seguir en zona de descenso, lo metió de lleno en la conversación al Bicho y sigue alimentando su sueño de la permanencia levantando su coeficiente en los promedios. Demostrando que ya hizo de su estadio una fortaleza en la que no deja pasar puntos.
Ayer, San Martín fue creciendo con el pasar de los minutos hasta ser el dueño de la pelota. La lucha en el mediocampo fue una constante y estar lejos de los arco marcó el inicio del pleito. A su falta de penetración, la suplió con las llegadas por los laterales. Esto porque Argentinos se cerró demasiado y esperó que proponía el Verdinegro. Que cuando se acomodó, al igual que los 5 cambios que había hecho Forestello, marcó el camino del éxito que llegó en el complemento.
Porque en la primera mitad la única chance que tuvo la desperdició Osorio, cuando aceleró Affranchino y la posterior asistencia de Luna dejaron sólo al colombiano que buscó definir al palo más lejano. Pero fue tras el descanso y dándole continuidad al buen trató de pelota, que el segundo tiempo arrancó con el gol de Luna a los 4’. Otra jugada de Affranchino, la pared con Diego García que se la devolvió, remató y en el rebote del arquero Fernández, Luna puso el primero.
A los 19’ Vázquez vio la roja y simplificó la tarea sanjuanina. Argentinos ya estaba desorientado y todo quedó para San Martín. Que desperdicio varias, pero encontró el segundo sobre los 37’, cuando García se perdió el mano a mano, pero que Luna, vivo, le dejó sólo al ingresado Riaño quien definió arriba.
El partido estaba sentenciado, pese a que Villalva descontó de tiro libre a los 46’ y que 2’ después Luna desperdició un penal, porque el gasto estaba hecho y el sueño de Primera sigue intacto.

