Candelaria Lucía Herrera ya está acostumbrada a no pasar desapercibida, debido a su estatura. Pero ante la obvia pregunta, su respuesta no es definitiva: +Creo que es 1,86. Más o menos+. Con 15 años cumplidos el pasado 28 de enero, la jugadora de vóleibol que juega de central en la primera de Universidad, en la selección sanjuanina y en la selección Menor argentina niega rotundamente que alguna vez haya preferido no ser tan alta.

+Al revés. Siempre me gustó ser la más alta del curso. Me encantaba estar siempre al final de la fila+, aclara con una tímida sonrisa.

-Sos gran candidata para los apodos en la escuela.

-Sí, pero tampoco me molestaban. Los más comunes eran "Jirafa’, "Flaca escopeta’, "Gigante’ y cosas así. Pero nunca me afectó.

-¿Cómo te va en la escuela con tanto viaje con la selección argentina el año pasado?

-Bien, no me llevé ninguna materia. En mi casa me pusieron como regla andar bien en la escuela para seguir en voley. Pero cursaba muy poco. Mi mamá se ocupaba de buscarme las carpetas y apuntes de mis compañeros y los profesores me iban tomando las pruebas cuando estaba acá.

-Hace poco cumpliste 15 años. ¿Pediste algo especial?

-Hablamos mucho del tema en mi familia. Yo no pedí nada, pero me regalaron un auto. Mi mamá aprenderá a manejar y así me voy a ahorrar mucho tiempo en los viajes a entrenar desde Pocito hasta El Palomar. Y cuando tenga la edad suficiente para poder conducir, pasa a ser mío (risas).

-Entonces ni fiesta, ni viaje a Disney. Auto para entrenar.

-Nunca hubiera pedido fiesta, no me gusta ser el centro de atención. Sí me encanta viajar, pero puedo hacerlo gracias al voley.

-¿Y les gusta el voley en tu familia?

-Sí, mi papá Rodolfo jugó mucho y yo desde muy chica quería jugar. El me incentivaba mucho. Cuando nos mudamos a Pocito, empecé a ir al polideportivo. Tenía 11 años y mi primer entrenador me alentaba mucho. Decía que podía llegar a la selección.

-Y con 14 estabas jugando ya un mundial con un tope de 18 años de edad.

-No lo esperaba. Me llamaron dos meses antes del mundial y me dijeron que entrenara, pero ya había en ese equipo cuatro centrales. Es más, cuando viajé antes que dieran la lista llevé ropa por las dudas que quedara. Es que no volvía a San Juan.

-Y cuando te enteraste, ¿que pasó?

-Fue muy raro. Estábamos entrenando mal, nos estaban retando y empieza a dar la lista y me señala a mí. Me dí cuenta que iba a un mundial, pero en ese momento no podía hacer nada, porque seguía retándonos.

-Por la diferencia de edad, ¿te costó integrarte al grupo?

-Al principio, un poco nada más.

-¿Sos tímida o más bien lo contrario?

-Tengo momentos. Al principio me cuesta un poco. Cuando entro en confianza… (se ríe).

-¿Tus amigos?

-La verdad es que tengo más amigos afuera que en San Juan. Mis mejores amigas son Victoria Michel , de Entre Ríos, y Candela Nota, de Santa Fe. Somos las tres centrales de la selección.