España, 12 de septiembre.- La selección de Serbia, liderada por un
genial Milos Teodosic, se clasificó para la final de la Copa del
Mundo de baloncesto, en la que se enfrentará a Estados Unidos, al
dominar a Francia por 85-90, con un Nicolas Batum excepcional y
autor de 35 puntos.
La selección de Serbia salió más enchufada, con más ganas, con
nervio, y suyas fueron las primeras ventajas (0-4, min.1). La
reacción francesa vino de la mano de Boris Diaw, autor, como contra
España, de los primeros puntos de su equipo.
Pero si hubo un protagonista en los primeros veinte minutos no
fue otro que Milos Teodosic. El base serbio hizo y deshizo a su
antojo, dirigió, anotó (18 puntos al descanso, 4 de 2 sin fallo y 3
de 4 triples), repartió asistencias (3) y, sobre todo, sobrevoló el
Palacio de deportes madrileño con su calidad infinita.
Los balcánicos llevaron la delantera en el marcador y en el juego
con su verticalidad, fuerza y movimiento del balón en ataque. El
primer cuarto finalizó con un 15-21, aunque los galos llegaron a ser
doblados (10-20, min 8,20).
Teodosic siguió moviendo su batuta mágica, al tiempo que dejaba a
Francia sin argumentos baloncestísticos (15-30, min. 12,20).
Sasha Djordjevic, otro genio serbio en la dirección de equipos y
ahora en el banquillo como entrenador, no se quedó atrás con
respecto a su jugador y primero amagó con una defensa en zona y
después con una de ayudas en la zona que descolocaron por completo a
los franceses, que sólo encontraron el tiro como contestación a la
propuesta balcánica.
En ataque, Serbia apostó por la rapidez, la osadía, la valentía,
por un juego directo, y sobre todo apostó por Teodosic, un genio con
el balón en sus manos. No se equivocó, el marcador al descanso
corroboró todo esto con un 32-46 que dejó entrever la puerta de
acceso a la final para los de Djordjevic.
Ni la defensa especial a la que le sometió Nicolas Batum ni el
juego físico de los galos, impidió a Teodosic brillar como sólo los
genios saben hacerlo en los momentos clave.
En el tercer cuarto, los serbios comenzaron a jugar con la
ventaja y el reloj, algo en lo que fueron unos auténticos maestros
en la década de los noventa. Durmieron el partido, controlando en
todo momento el tempo, intercambiando canastas e impidiendo a
Francia el más mínimo resquicio para la reacción.
Con el marcador en un claro 46-61 al término de los primeros
treinta minutos de juego, Serbia comenzó a tener ya un pie en la
final, apoyado en buenos minutos del pívot Nenad Krstic, reservado
por su entrenador en los primeros partidos para poder contar con su
concurso en los momentos importantes.
Batum (18 puntos hasta ese momento) lideró el penúltimo intento
francés por estrechar el marcador (51-61, min.31), pero Serbia supo
tener la tranquilidad del que se sabe ganador y volvió a anestesiar
el marcador (51-63, min. 32,45).
Diaw, Batum y Fournier con tres triples como tres dagas que se
clavaron en la espalda de los balcánicos volvieron a poner
adrenalina en el partido (61-65, min.34,45).
Batum, ya con los galones de mariscal en la camiseta, se echó al
equipo sobre sus hombros y acaparó balones para clavar otro triple
más, mientras Bogdan Bogdanovic respondió con la misma moneda
(66-72, min.36,45).
El triple fue el protagonista casi absoluto de los últimos
minutos, con Teodosic, Batum, Diaw y Heurtel como actores
principales en una auténtica fiesta de efectividad y de baloncesto.
Serbia controló la ventaja, la administró con la precisión de un
cirujano y ni los 35 puntos de Batum (17 en el último cuarto)
pudieron impedir su victoria (85-90), su pase a la final y su
regreso a la elite.
– Ficha técnica:
85 – Francia (15+17+14+39): Heurtel (12), Batum (35), Lauvergne
(4), Diaw (13) y Gelabale (2) -equipo inicial-, Diot (2), Jackson
(3), Fournier (10), Pietrus y Gobert (4).
90 – Serbia (21+25+15+29): Teodosic (24), Bjelica (10), Markovic
(11), Kalinic (8) y Raduljica (11) -equipo inicial-, Bogdanovic
(13), Bircevic, Simonovic (2), Jovic y Krstic (11).
Árbitros: Cristiano Maranho (BRA), Christos Christodoulou (GRE) y
Alejandro Chiti (ARG). Markovic fue eliminado por cinco personales
(min. 37).
Incidencias: Partido correspondiente a las semifinales de la Copa
del Mundo, disputado en el Palacio de Deportes de Madrid, ante unos
11.000 espectadores.
