El popular que había entre los tres deportistas es Gonzalo Quiroga, quien conoce a Valentín Vargas desde hace algunos años y a Micaela Tassara de la vida, mientras que entre los últimos dos se conocieron ayer. Estos pibes sanjuaninos tienen en común algo muy grande: el orgullo de haber representado al país en las últimas semanas en distintos mundiales. Le contaron a DIARIO DE CUYO la experiencia y las sensaciones de haber disputado dichos eventos ecuménicos.
Valentín Vargas, entre los puestos que consiguió se destaca la 12da ubicación en Posta por Equipo en el Mundial de Natación desarrollado en Perú. De esa forma se convirtió en el primer sanjuanino en disputar un Mundial Juvenil en esa disciplina. "Fue una sensación tremenda la de ver la bandera de tu país colgada junto a las de otras naciones. Se te cruzan muchas imágenes en la cabeza, sobre todo de toda la gente que hizo lo posible para que uno pueda estar ahí", comenzó la charla Valentín.
Para Micaela que disputó el Mundial Juvenil de Vóleibol en damas en Turquía, consiguiendo el 8vo puesto, haber representado a Argentina "fue un orgullo el que se siente, porque te enfrentás con jugadoras de otros países, que hablan otro idioma y representar a tu país es muy lindo".
En cambio, para Gonzalo Quiroga no era la primera vez, pero sí una gran experiencia, porque el certamen ecuménico que disputó con la Selección menor de vóleibol se disputó en Buenos Aires. "Lo que teníamos que hacer era entrar entre los primeros 8 equipos y una vez que conseguimos eso queríamos ir por más. Veníamos de un 3er puesto en el Mundial anterior pero no lo pudimos mejorar y terminamos quintos", fueron las palabras de capitán del seleccionado de su categoría.
Estos deportistas sanjuaninos vivieron los mundiales con el deber cumplido de dejar lo mejor de sí cada uno, pero también estos encuentros sirven para poder hacer contactos. "En el agua son todos rivales, no le deseo el mal a nadie, pero lo pienso por dentro mío (risas). Cuando nado no me fijo en cómo van los demás, sino en lo que tengo que hacer yo. Después que termina la competencia somos todos amigos. Es más, el último día se realiza una fiesta para todos los chicos", contó Valentín.
Para Gonzalo es distinto, ya que "me divierto sólo si voy ganando, en cambio sino gano no hay forma de que me divierta. Por ahí hay algunas selecciones con la que son más luchados los partidos y cruzamos algunas palabras por debajo de la red o cuando hacemos el calentamiento, pero también hay selecciones con las que hay buena onda".
Por último Micaela lo vive distinto, porque "con las mexicanas había un poco más de pica por partidos anteriores, pero más allá de todo eso, el último día en el hotel estaban todas las delegaciones y era relindo ver las banderas de todos los países colgadas en los pasillos. Además cambiamos camisetas, pantalones y distintas cosas con los otros seleccionados para tener de recuerdo".
Sensaciones de tres sanjuaninos que vivieron una experiencia increíble. Ya jugaron un Mundial. Ahora van por más.

