Era la última. Para Sportivo Desamparados, ganar ante Aldosivi era vital, porque sin los tres puntos se moría la esperanza de escaparle al descenso directo. Era vida o muerte y Desamparados demostró que está vivo. Más vivo que nunca y dispuesto a pelear su destino dejando todo en la cancha. Como lo hizo de principio a fin ante Aldosivi, al que dominó todo el partido y al que recién en los minutos finales pudo quebrar. Lo mereció largamente y esa victoria por 2-0 le devolvió la esperanza al mundo de Sportivo. Ahora, todo puede ser. Ese tal vez sea el gran significado del triunfo sobre los marplatenses porque desde lo estadístico no lo sacó del descenso directo pero le devolvió el alma. Le costó, eso sí. Sufrió mucho siendo fiel a la historia de Desamparados, pero gozó todo, tal vez en el momento más indicado.

De entrada, con un modelo ambicioso y sorpresivo, Desamparados desacomodó a Aldosivi. La línea de tres en el fondo más los cuatro volantes y el enganche le dieron la posesión absoluta de la pelota y con ese argumento empezó a generar opciones. Walter Cuevas tuvo la primera de cabeza a los 6′ y nuevamente el Chivato volvió a estar de cara al gol a los 12′ pero su remate lo tapó el arquero Campodónico. Todo era sanjuanino y Desamparados volvió a pecar de su falta de contundencia y le perdonó la vida al Tiburón. Cuevas, una vez más, y Jonatan Artura tuvieron las chances más netas para abrir el marcador y no pudieron. Así, Sportivo terminó lamentandose.

En el complemento, el técnico Arzubialde redobló la apuesta en Sportivo y se jugó por tres puntas, incluyendo a Germán Gigena. Ese movimiento le dio más poder ofensivo pero no le resolvió la contundencia y así, Desamparados volvió a repetir la película del primer tiempo: llegó mucho y no hizo goles. A los 8′ Aguiar sacó la pelota del partido al ganarle un mano a mano a Gigli. Parecía que Desamparados no podría. Cuevas, Ceballos, Reinoso y Gigena no pudieron con Campodónico. No llegaba el desahogo hasta que faltando 5′ para el final, Beligoy sancionó penal y Lamberti definió con precisión para desatar la locura en el Bicentenario. Por fin, Desamparados festejaba. Estaba 1-0 y volvía a sentir que podía. Aldosivi se adelantó, arriesgó y Sportivo no se lo perdonó porque sobre el final del juego, Gigena decoró una tarde de desahogo al poner el 2-0 definitivo. Sportivo vive. Sportivo puede, Sportivo quiere.