"Como están las cosas, no creo que empiece el fútbol el 14 de agosto". La frase del dirigente del Comité Ejecutivo de AFA se sustenta en que la mayoría de los clubes no pudieron inscribir oficialmente los jugadores contratados en la última semana, por estar inhibidos, y esto lleva a que no habrá tiempo suficiente para que, una vez levantadas las inhibiciones, todos regularicen su situación para la semana que viene. Entonces, o cada club comienza el campeonato sin los refuerzos el 14 de agosto o se espera hasta que todos tengan a sus jugadores a disposición.

Pero hay otra razón, con más fuerza, que hace pensar que se extenderá la demora del comienzo de los campeonatos. Ayer no hubo novedades respecto a la intención de AFA de renegociar el contrato con Trisa, la empresa dueña de los derechos televisivos del fútbol argentino. Y si no hay novedades de mejorar los 268 millones de pesos que recibe AFA de Trisa, el titular de AFA Julio Grondona fijó la postura de no comenzar el campeonato, avalado por los clubes.

La respuesta desde Trisa fue solamente facilitarles un préstamo de 40 millones de pesos a ser devueltos en cómodas cuotas y con un bajísimo interés. De paso, sin marcarlo como condición, Trisa también preguntó si el contrato que los une, que finaliza en 2014, se podía extender hasta 2020.

Como ambas partes se dijeron no respectivamente, el escenario que reina hoy es digno para que resucite Tato Bores y lo cuente en uno de sus monólogos.

Por empezar, las especulaciones: como la mitad de Trisa es propiedad del Grupo Clarín, que está ubicado por el gobierno nacional como algo más que un adversario a su gestión, Grondona utilizaría ‘ese arma’ si fuera necesario en el campo de batalla, en caso que Trisa no saque la billetera.

Desde Futbolistas Agremiados, el primer ente que amenazó con no comenzar el fútbol si los clubes no regularizaban las deudas con los jugadores de la pasada temporada, hoy también critica que las instituciones priorizan en contratar a nuevos futbolistas en vez de saldar las deudas con los anteriores.

Por su parte, los clubes muestran sus bolsillos vacíos. Según un informe de La Nación, la deuda de los 20 clubes de Primera asciende a un total de 700 millones de pesos. Es a la propia AFA, con 340 millones de pesos, a la que más deben. Luego, a AFIP, con 300 millones. Recién en tercer lugar, con 30 millones de pesos, figura el reclamo de Futbolistas Agremiados.

La AFA ya no quiere (o no puede) bancar el déficit de los clubes. La semana pasada Grondona pensó en dos fuentes distintas de ingreso. Por un lado, hacer un nuevo PRODE, que se juegue por internet, y para eso debía negociar con el gobierno nacional. No le cerraron la puerta pero el juego no se puede poner ya en práctica. Tampoco le ayudaron desde el Estado con costear la seguridad de los espectáculos (15 millones de pesos por año gastan los clubes de Primera). Sí consiguió que AFIP refinancie la deuda de los clubes.

El martes se puso prácticamente como la única opción el otro plan. Tener una semana de negociaciones con Trisa para rever el contrato televisivo o la pelota seguía quietita. Básicamente, AFA pretende que se le pague 12 pesos por cada abonado de cable que hay en el país y que ya no hayan partidos codificados. Como en el país hay 5,6 millones de suscriptores, esto quiere decir que de los 268 millones de pesos que hoy paga Trisa, pasaría a abonar 800 millones.

Aunque el convenio finaliza en 2014, ya hubo renegociaciones anteriores. La última fue en 2007, cuando la TV pagaba 93 millones de pesos pero no se transmitían todos los partidos. Ahí también se aplicó un coeficiente de renovación, en el que si aumentaba la tarifa del cable, se elevaba el canon a AFA.

Los clubes de Primera reclaman que no puede ser que, siendo socios del 50 por ciento de las ganancias, la TV gane sumas millonarias y las instituciones están por el piso. Y tienen una carta brava que no jugaron pero que ya advirtieron de ponerla en la mesa, si siguen los oídos sordos a sus reclamos: imponer una auditoría a Trisa para corroborar que las cifras declaradas en los ingresos son legítimas.

Desde la empresa hacen una lectura totalmente distinta. Y apuntan a que la crisis de las instituciones se debe simplemente a pésimas administraciones de los dirigentes, porque gastan más de los ingresos que saben que tendrán. La TV señala que no se puede trasladar al suscriptor de cable un nuevo aumento y además no se puede esperar mucho de la torta publicitaria, que en Argentina el total es de 288 millones de dólares.

Los dirigentes reconocen que para poder subsistir, es clave la venta de jugadores. Y la crisis internacional se hizo sentir fuerte en este mercado. El año pasado, los clubes argentinos vendieron jugadores al exterior por 150 millones de dólares. En lo que va del año, no llegan a 35 millones de esa moneda. La TV es el salvavidas o comenzará una lucha de gigantes. Mientras, la pelota en el armario.