Para San Martín anoche era necesario ganar, y lo terminó consiguiendo con la practicidad como bandera. Fue 3-1 ante Tigre, después de una larga espera de 119 días sin ganar en el Pueblo Viejo. Una noche de reencuentro con la victoria que ya se extrañaba en Concepción.
Era necesario ganar. Porque la propuesta estaba hecha, porque se sabía a qué intentaba jugar este San Martín, pero en este regreso a Primera División, el Verdinegro tenía que ganar en su casa. Para reencontrarse con el idilio con su gente, para marcar terreno ante el resto, para sumar en los promedios y para confirmar que hay equipo.
De entrada, San Martín se acomodó para presionar con la pelota y le costó algo de tiempo resolver el esquema que le proponía Tigre. Éste respondió con contras y Sánchez exigió a Ardente, llamando la atención. Pero a los 22′ José Luis Gómez empezó a ser el pibe de la película cuando clavó contra el palo derecho de García un remate seco, milimétrico, que abrió el marcador.
Ganando, San Martín se quiso amigar con la pelota pero Tigre lo llevó al juego de los centros y a los 30′ encontró premio con un cabezazo de Blengio que sorprendió a todos en la defensa.
En el complemento, la búsqueda de San Martín fue la misma. Sin tener la lucidez de siempre con la pelota, propuso y fue a buscar. Pasó un par de sofocones con dos apariciones de Larrondo pero a los 20′ empezó a encarrilar la historia cuando Bogado metió un tiro libre delicioso para vencer a García.
Desde ahí, Tigre se adueñó de la pelota y lo arrinconó al Verdinegro que se bancó la parada firme y cuando tuvo el espacio para la liquidación, volvió a aparecer Gómez para coronar una noche inolvidable en lo personal y trascendental para San Martín que necesitaba ganar en casa.

