Todos, absolutamente todos, se pusieron en el alma la camiseta azulgrana. El viento Zonda hacía peligrar la finalísima pero San Lorenzo quería jugar si o si. Era su cita con esa gloria esquiva de dos finales perdidas en 1984 y en 1995. Era su hora y la aprovechó. Su presidente Hugo Paredes lo vivió a mil, Santo Gaetán -su entrenador- terminó expulsado pero sintiendo que era un día para escribir historia en el fútbol de San Juan. Y cuando llegó el final, se soltaron en abrazos, lágrimas y el orgullo de ser de Iglesia y demostrar que no es casualidad que el año pasado haya sido San Martín el que ascendió al Federal B y que no le tocara a San Lorenzo. Paredes no cabía de emoción: ‘Esto es sacrificio. Acá trabajamos todos y este logro nos llena de un orgullo enorme. No es fácil ser dirigente cuando falta de todo pero si hay algo que sobra es voluntad y todo Rodeo se puso a darnos una mano desde Leo Guajardo, el intendente Marcelo Marinero y el diputado Mauro Marinero. Esto nos enorgullece como iglesianos porque demostramos que seguimos creciendo en el fútbol y eso no es casualidad de ninguna manera’.
Otro de los que habló desde la emoción fue el técnico Santos Gaetán, un hombre profundamente emparentado con V. Obrera pero que en esta primera experiencia dirigiendo en Rodeo logró el objetivo para el que lo llevaron: ‘Solo tengo palabras de agradecimiento para todo Iglesia. Desde los dirigentes, los jugadores, la gente misma. Todos me recibieron y me trataron como uno más y se que eso no tiene precio. En lo futbolístico, creo que esta vez nos salió todo lo que no hicimos en la primera final. Atacamos por el sector que debimos atacar y eso, más la gran actitud que pusieron todos los chicos terminó en esta consagración que no es fácil porque la ADA tiene oficio de sobra para jugar finales’.

