El privilegio de depender de sí mismo era la gran ventaja pero antes tenía que ganar y si bien Deportivo Guaymallén llegaba clasificado y con un equipo alternativo, Del Bono tenía que ser artífice de su destino para no depender de nadie. Y así fue nomás porque el Bodeguero supo hacerse dueño del partido que tenía que ganar para terminar salvando la categoría con absoluta justicia. Fue triunfo por 2-1 con un muy buen primer tiempo en donde, paradójicamente, tuvo que remontar una sorpresiva desventaja inicial, más la seguridad con la que manejó el complemento para cerrar el partido. Con eso le alcanzó a Del Bono para seguir en el Argentino B. Con eso, terminó el año en paz.
En el comienzo y como era de esperar, la presión de Sportivo Del Bono fue enorme. Y en los primeros 15’ de juego, forzó dos situaciones clarísimas de gol en los pies de Matías Molina, quien estrelló un remate violento en el travesaño. Pero cuando parecía que llega el primer gol Bodeguero, Guaymallén abrió la cuenta con Nievas. Iban 17’ y Del Bono tenía que remontarlo. Así lo hizo y lo buscó con todo el corazón. Y el premio llegó a los 26’ cuando García cabeceó al gol un centro de Méndez y su remate fue detenido con la mano por Sosa. Penal que Jonatan Tello cambió por gol para poner el 1-1 parcial y justo.
En el complemento, Del Bono volvió a salir a presionar y a los 11’ encontró el gol de la paz cuando Arlotta, recién ingresado, empujó al gol un cabezazo de Tapia cuando parecía pelota ya perdida. Era el momento de cuidar el resultado, de cerrar el partido y así lo hizo el Bodeguero. Se paró bien, lo dejó venir a Guaymallén y controló el ritmo del juego para llevarlo al terreno más conveniente para sus aspiraciones. La salvación era solo cuestión de tiempo y con ese gran aliado, Del Bono entendió que la misión estaba cumplida. Tenía que ganar y así lo hizo. Apuró, presionó, convirtió y terminó ganando un partido trascendental para su presente y mucho más para su futuro. La salvación bodeguera era realidad para disfrutar intensamente.

