Desde el momento que uno ingresa a Salta comprueba aquello de "Salta, la linda", incluso podría decirse "hermosa". Con paisajes únicos, pintorescos y con diferentes matices e insertos en un valle. Un tráfico de gente muy grande por el centro, entre 5 a 8 puestos ambulantes en cada cuadra, y la pobreza que sobresale del resto.
Dentro de todo lo atractivo de la provincia donde anoche jugó Unión, y que está a escasos metros de su terminal aparece imponente el Cerro San Bernardo. Allí por $20 pesos se puede ascender hasta la cima, situada a 1.458 metros sobre el nivel del mar en el teleférico. Desde la base del cerro, hasta la cima se tarda 8 minutos y en ese transcurso se puede apreciar toda la ciudad de Salta.
Durante el ascenso queda bien definido donde está la clase alta, la media, y la baja. Las canchas de Gimnasia y Tiro, de Juventud Antoniana, Central Norte y el estadio Padre Martearena se divisan con total facilidad.
Una vez en la cima, desde el mirador se comprueba lo preciosa de una provincia que no hace más allá que ratificar que Argentina es el país más hermoso por la diversidad de paisajes. Confiterías, puestos de venta de artesanías y gran cantidad de turistas que con cámara fotográfica en mano, pueden retratar las exclamaciones de sus caras ante tamaño paisaje, que para aquel que sube por primera vez, quedará tan asombrado como cuando en el descenso el teleférico se tambalea. Igual, Salta la linda, puede más que cualquier temor.

